La revisión anual del T-MEC pone en el centro a las reglas de origen, un mecanismo que podría impulsar la inversión, el nearshoring y la industria automotriz en México.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) inició su proceso de revisión anual, en el que los tres países negociarán los temas prioritarios. Entre los asuntos que México llevará a la mesa destacan las reglas de origen, con el objetivo de fortalecer sectores estratégicos, como el automotriz.
“Las reglas de origen son el tema más importante de la revisión conjunta del T-MEC porque son el mecanismo que determina quién se puede beneficiar del acceso preferencial al mercado norteamericano (…) Estas reglas son muy importantes porque evitan que un país tercero exporte un producto a México, le haga una modificación mínima y luego lo mande a Estados Unidos aprovechando los beneficios del Tratado”, comenta para Industry & Energy Magazine la subdirectora de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), Teresa Plancarte.
De acuerdo con el subrepresentante comercial de la Casa Blanca, Jeffrey Goettman, uno de los motivos por el cual el presidente estadounidense, Donald Trump, no aprobaría el Tratado en su forma actual es porque se buscaría fortalecer las reglas de origen debido a que países como China utilizaban a México y Canadá como puerta trasera para importar productos con insumos asiáticos y así reducir los precios en Estados Unidos.
Ante esa situación, se anunció que se buscaría aumentar el porcentaje de contenido norteamericano en sectores estratégicos como lo es el automotriz, el cual pasó a ser de 75% de Contenido de Valor Regional. Asimismo, se estableció que una proporción importante del acero y aluminio que tenga que ver con productos de la industria automotriz tienen que venir de la región del norte, además que entre el 40 y 45 % del vehículo debe ser fabricado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora.
Aunado a lo anterior, Teresa Plancarte, menciona que es complicado cumplir con estos porcentajes tan altos porque hay piezas o elementos que no se producen en Norteamérica.

Oportunidad para la competitividad
El tema de las reglas de origen no representa un escenario negativo para México, ya que el país podría ganar de ellas a través del desarrollo de tecnología local así como aumentar la producción nacional de autopartes e incrementar la inversión de manufactura.
“El escenario positivo para México sería que las empresas mexicanas sustituyan los insumos asiáticos por proveedores de la región, lo que propiciaría un incremento en las inversiones en el país. Además, se fortalecería el fenómeno del nearshoring”, recalca la especialista.
De acuerdo con Plancarte, las reglas de origen en acero y aluminio son la palanca de negociación más importante de Estados Unidos, ya que hay aranceles específicos, hay restricciones para la producción de autos, pero que siga el diálogo es algo positivo porque significa que no se ha cerrado la puerta de negociación.
De lograr un incremento de las reglas de origen, México debe aprovechar para adaptar sus plantas de producción para satisfacer una producción local, así como buscar maximizar la competitividad mediante el establecimiento de cadenas de suministro más globales y flexibles en la región.
“La revisión conjunta del Tratado no es un momento para ser alarmistas, se puede ver como una oportunidad para traer inversiones que permitan trabajar en un posible incremento en el porcentaje de regla de origen”, destaca Plancarte.
A largo plazo, el resultado de las negociaciones de las reglas de origen podría establecer un porcentaje mayor al actual, pero ligeramente menor al 75% que puso Estados Unidos, ya que durante los 10 años que le restan al Tratado, habrá cambios en los tres países como nuevas administraciones y cambios de políticas que podrían cambiar las tendencias en materia de comercio exterior.
México tiene otra gran oportunidad en materia de reglas de origen, por lo que es necesario definir cuál es el equilibrio para que logre un resultado que sea viable, el cual, a su vez, le dé la capacidad de seguirse integrando y agregando valor dentro de las cadenas de producción norteamericanas.











