Marcelo Ebrard asegura que el tratado continuará vigente mientras avanzan las negociaciones con Estados Unidos y Canadá.
El acuerdo comercial que rige la integración económica de Norteamérica no desaparecerá el próximo 1 de julio y, en el escenario más complejo, seguirá vigente durante al menos 10 años, así lo aseguró el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Al término de la presentación de la Indicación Geográfica del Aguacate “Franja Michoacán”, Ebrard explicó que el próximo 1 de julio los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá deberán comunicar formalmente si respaldan una extensión de 16 años para el acuerdo comercial.
Sin embargo, aclaró que si alguno de los socios, incluido Estados Unidos, decide no apoyar esa ampliación, el tratado no desaparece.
“Tu peor escenario es que siga 10 años”, explicó el funcionario.
La declaración busca reducir la incertidumbre generada por las recientes posiciones de la administración Trump, que ha cuestionado algunos de los principios del libre comercio y ha planteado la conveniencia de acuerdos bilaterales.
Ebrard recordó que el punto de partida de la nueva relación con Washington fue particularmente complejo.
Según explicó, Trump planteó inicialmente imponer aranceles de 25% a todos los productos mexicanos, una medida que habría puesto en entredicho la viabilidad del tratado.
Actualmente, alrededor del 85% de los intercambios cubiertos por el T-MEC continúan libres de aranceles, lo que permite mantener la competitividad exportadora de México en el mercado estadounidense.
“Nadie está mejor que México hoy; somos el exportador número uno que paga menos aranceles”, afirmó.
La verdadera discusión comenzará en julio
El secretario subrayó que el 1 de julio no representa el cierre de una negociación, sino apenas el inicio de una nueva etapa.
Ese día se realizará una reunión virtual entre los tres socios comerciales para conocer formalmente la posición de cada país. Posteriormente, hacia el 20 de julio, se llevará a cabo una nueva ronda de conversaciones en México.
Uno de los temas centrales será definir cómo funcionaría una eventual revisión anual en caso de que el acuerdo quede bajo el esquema de vigencia de 10 años.
Para México, ese punto es especialmente relevante porque cambios relacionados con reglas de origen, contenido regional o integración de cadenas productivas requieren horizontes de inversión de largo plazo.
Competir con Asia, el argumento de México
Más allá de los aspectos legales, Ebrard reveló cuál será la principal apuesta mexicana durante las negociaciones.
La estrategia consiste en convencer a Estados Unidos de que la integración regional es necesaria para competir frente a Asia, particularmente en sectores estratégicos como semiconductores, manufactura avanzada y cadenas de suministro tecnológicas.
El funcionario señaló que tanto Estados Unidos como México mantienen una elevada dependencia de importaciones asiáticas en industrias clave, por lo que fortalecer la producción regional puede convertirse en un objetivo compartido.
Bajo esa lógica, el gobierno mexicano buscará que la revisión del T-MEC se convierta en una oportunidad para profundizar la integración económica de Norteamérica y no en un factor de incertidumbre para las inversiones que han llegado al país gracias al nearshoring.









