Minerales estratégicos impulsan nueva agenda industrial, con China como telón de fondo.
El Acuerdo de Minerales Críticos entre México y Estados Unidos, anunciado el pasado 4 de febrero, abre una ventana de oportunidad para la minería mexicana, en un contexto global marcado por la competencia geopolítica, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
El documento contempla la identificación de minerales de interés mutuo y mecanismos como precios mínimos ajustados en frontera; no obstante, su objetivo central es asegurar el abasto regional de litio y tierras raras, insumos estratégicos para sectores como la electromovilidad, energía eólica, semiconductores, telecomunicaciones y sistemas de defensa.
Daniela González Iza, directora del Programa de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, comenta que los minerales críticos, son insumos indispensables, pues son esenciales para sectores como el automotriz, baterías, industria aeroespacial e incluso la industria militar.
“Estamos viendo en el mundo un cambio muy importante sobre el uso de recursos estratégicos, sobre todo de estos minerales, es de dónde proviene el interés de Estados Unidos, es un tema crítico para ellos y lo que se busca es fortalecer la producción de estos insumos a nivel regional”, destaca la especialista.
Fin a la dependencia China
En este sentido, el interés de Estados Unidos responde, en buena medida, a la necesidad de reducir su dependencia del procesamiento dominado por China, que concentra alrededor de 70% de los minerales críticos y tierras raras, y hasta 90% en algunos segmentos. Sin embargo, disminuir esa dependencia tardaría hasta 15 años.
Datos de la Secretaría de Economía (SE), muestran que México es productor relevante de minerales estratégicos como el cobre, que genera al menos una docena de insumos clave para industrias vinculadas con electromovilidad, digitalización y tecnologías limpias. También produce grafito y manganeso, utilizados en la fabricación de autos eléctricos, aunque no de manera dominante.
En el caso del litio, el país cuenta con reservas importantes, pero su explotación requiere tecnología especializada para su procesamiento, lo que implica inversión y cooperación internacional.
En ese sentido, la Cámara Minera de México (Camimex) estima que el Plan de Acción México–Estados Unidos en minerales críticos podría detonar más de 43 mil millones de dólares en inversión durante los próximos seis años.
Según el organismo, este flujo de capital impactaría a más de tres millones de familias y fortalecería infraestructura estratégica, innovación tecnológica y crecimiento económico sostenido.
Este plan llega en un momento complejo para la industria, pues de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la minería mexicana acumula más de dos años consecutivos de caídas, afectada por menor inversión, cambios regulatorios y pérdida de competitividad.
Condiciones necesarias
Si bien existen condiciones para que la minería mexicana vuelva a brillar, la Camimex advierte que para concretar el potencial de inversión se requieren estas condiciones: fortalecer la seguridad en regiones mineras, reactivar la exploración, garantizar procedimientos definidos y plazos, y modernizar el marco legal para otorgar certidumbre jurídica.
En este entorno, el Plan bilateral no solo busca fortalecer la soberanía productiva regional, sino consolidar a México como proveedor clave en más de 190 sectores industriales, desde automotriz y aeroespacial hasta defensa y tecnologías limpias.







