Ayalli Gurría Gallardo, directora Comercial de Quartux, destaca que sistemas de almacenamiento permiten reducir costos y evitar pérdidas por apagones en la industria.
El almacenamiento de energía se consolida como una herramienta estratégica para la industria en México, no solo por su capacidad de reducir costos, sino por su impacto directo en la continuidad operativa.
Ayalli Gurría Gallardo, directora Comercial de Quartux, conversó con con Panorama Energético, y destacó que las empresas pueden lograr ahorros de entre 20% y 40% en su consumo eléctrico al implementar sistemas de baterías a gran escala.
Destacó que lo más importante es evitar pérdidas económicas derivadas de interrupciones en el suministro eléctrico.
Evitar pérdidas millonarias por fallas eléctricas
En sectores industriales como el automotriz, metalúrgico o vidriero, una interrupción de energía, incluso de segundos, puede detener procesos productivos complejos.
“Una hora sin energía en una planta puede representar millones de pesos en pérdidas”, advierte Gurría.
En este contexto, los sistemas de almacenamiento permiten una respuesta casi inmediata, en milisegundos, para mantener la operación activa y evitar paros.
Optimización del consumo energético
Gurría destacó que otro de los beneficios clave es la posibilidad de gestionar el consumo eléctrico de manera más eficiente.
Las empresas pueden almacenar energía en horarios de menor costo y utilizarla en momentos de alta demanda, lo que reduce significativamente el impacto de las tarifas eléctricas variables.
Este mecanismo permite eliminar picos de demanda y optimizar el uso de la energía, lo que se traduce en una reducción directa en los costos operativos.
Impulso a la transición energética
Destacó que almacenamiento también juega un papel relevante en la integración de energías renovables, cuya generación es intermitente.
Las baterías permiten almacenar energía solar o eólica para utilizarla cuando no hay generación, facilitando el cumplimiento de objetivos de sustentabilidad y estándares ESG.
Además, ante el crecimiento de proyectos renovables en México, se prevé que una parte significativa de estas nuevas capacidades esté acompañada por sistemas de almacenamiento.
Un cambio en la forma de operar
La adopción de estas tecnologías no solo responde a una necesidad técnica, sino a un cambio estructural en la forma en que las empresas gestionan su energía.
Con herramientas digitales que permiten monitorear en tiempo real el consumo y la operación, las compañías pueden tomar decisiones más estratégicas y mejorar su competitividad.
“El almacenamiento ya no es opcional, es una ventaja competitiva”, finalizó Gurría.







