La pérdida de Deer Park en 2025 respondió a mantenimiento mayor, menor producción y márgenes más débiles, no a un colapso estructural del negocio.
La pérdida de 80 millones de dólares registrada por Deer Park en 2025 no debe leerse como una señal de colapso estructural del negocio de refinación de Pemex, sino como el resultado de una combinación particularmente adversa entre mantenimiento intensivo, menores volúmenes de procesamiento, caída en la producción de combustibles y un entorno de márgenes menos favorable en la Costa del Golfo de Estados Unidos. Más que una crisis definitiva, lo ocurrido refleja el costo de poner al día una refinería compleja en un momento de mercado menos generoso.
El principal factor detrás del resultado negativo fue operativo. Durante 2025, Pemex ejecutó en Deer Park un programa de mantenimiento mayor, descrito incluso como una “cirugía mayor”, con una inversión cercana a los 500 millones de dólares. Ese tipo de intervención implica necesariamente paros parciales, reducción de carga y afectaciones temporales en la producción. En una refinería de alta complejidad, detener equipos clave para revisar, reparar o sustituir componentes no es un asunto menor: significa procesar menos crudo y, por tanto, vender menos productos refinados.
Eso fue exactamente lo que ocurrió. Deer Park procesó en promedio 261.3 mil barriles diarios de crudo en 2025, una reducción de 3.9% respecto al año anterior. Aunque el porcentaje puede parecer manejable en papel, en refinación una baja de ese tamaño tiene consecuencias directas sobre ingresos, sobre todo cuando coincide con un mercado menos rentable. A ello se sumó una caída todavía mayor en la producción de combustibles: la elaboración conjunta de gasolinas, diésel y turbosina descendió 6.3%, para ubicarse en 240 mil barriles diarios. Es decir, la planta no solo procesó menos, sino que además produjo menos de los combustibles con mayor peso comercial.
El problema se vuelve más claro al observar que Deer Park ya venía arrastrando tensiones operativas desde 2024. Ese año la refinería estuvo detenida 6.5% del tiempo por paros no programados, su mayor nivel desde 2017. Ese dato sugiere que el mantenimiento de 2025 no fue una decisión aislada ni caprichosa, sino la respuesta a un entorno operativo exigente y a una instalación que requería intervenciones profundas para sostener su confiabilidad futura. En otras palabras, Pemex no enfrentó solo un mal año de mercado; también cargó con la factura acumulada de mantener una instalación industrial compleja que ya mostraba señales de desgaste.
A esa presión operativa se sumaron factores financieros y contables. Concentrar en un solo año un mantenimiento de esta magnitud impacta de inmediato el estado de resultados. Aunque la inversión tenga sentido estratégico y pueda prolongar la vida útil de la planta, en el corto plazo eleva costos, aumenta depreciaciones y reduce la utilidad neta. Por eso, el resultado de 2025 también debe verse como parte de un ciclo de inversión fuerte tras años excepcionalmente rentables. Deer Park había reportado utilidades por 954 millones de dólares en 2022 y 581 millones en 2023. Después vinieron pérdidas acumuladas por alrededor de 198 millones entre 2024 y 2025, con 118 millones en 2024 y 80 millones en 2025. La secuencia completa no apunta a un activo permanentemente improductivo, sino a un negocio expuesto a ciclos operativos, de inversión y de mercado.
Otro elemento que pesó fue la deuda asociada a la operación y a la compra de la participación de Shell. Cuando los márgenes bajan, el servicio financiero se vuelve más visible y presiona con mayor fuerza los resultados netos. En años extraordinarios ese costo puede diluirse; en años de mantenimiento intensivo y menores diferenciales de refinación, se convierte en un lastre relevante.
El entorno de mercado también jugó en contra. En 2025, los márgenes de refinación en la Costa del Golfo fueron menores a los máximos observados en 2022 y 2023. Tras el superciclo de refinación, la normalización de precios y de diferenciales entre crudo y refinados dejó menos espacio para absorber gastos extraordinarios. Para una refinería compleja como Deer Park, la reducción de crack spreads significa menor rentabilidad por cada barril procesado. Si además coincide con paros, menor carga y menor producción, el resultado puede girar rápidamente de utilidad a pérdida.
Finalmente, el contexto regulatorio y operativo en Estados Unidos ayuda a entender la magnitud del gasto. Deer Park opera bajo estándares estrictos en materia ambiental y de seguridad, por lo que los mantenimientos mayores suelen incorporar inversiones obligadas para cumplir con normas de EPA y OSHA. A esto se añade el antecedente de incidentes reportados en 2024, como derrames y fugas de gas, que normalmente detonan revisiones, correcciones y mayores exigencias operativas. Aunque no haya evidencia de nuevas multas cuantiosas en 2025, sí existe un entorno de cumplimiento que encarece la operación y vuelve más costosa cualquier puesta al día.
Vista en conjunto, la pérdida de 2025 responde menos a una falla estructural de Deer Park y más a la coincidencia de tres presiones: mantenimiento extraordinario, menor producción y márgenes más débiles. Fue, en esencia, un año caro para reparar, producir menos y vender en peores condiciones.








