Pemex está en el centro de las preocupaciones financieras del IMEF, por el impacto que la refinación podría tener sobre la deuda pública y la calificación crediticia de México.
La situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) vuelve a generar alertas entre especialistas económicos, pues la ineficiencia en refinación y los posibles rescates adicionales por parte del gobierno federal podrían seguir incrementando la deuda pública del país, advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
De acuerdo con el organismo, la deuda de México pasó de 10.8 billones de pesos en 2018 a 20.1 billones de pesos al cierre de marzo de este año, un crecimiento que comienza a elevar riesgos sobre la estabilidad fiscal y la percepción de inversionistas internacionales.
El IMEF consideró que una de las principales fuentes de presión sobre las finanzas públicas es el negocio de refinación de Pemex, donde algunas plantas continúan operando sin lograr cubrir costos operativos ni generar rentabilidad suficiente.
Según el organismo, mantener recursos públicos destinados a proyectos deficitarios obliga al Gobierno Federal a incrementar apoyos financieros para la petrolera, elevando el endeudamiento nacional.
“Es indispensable detener la sangría que generan los proyectos que no pueden cubrir sus costos, particularmente el esfuerzo infructuoso de refinación en algunas de las plantas de Pemex”, señaló el instituto.
El organismo sostuvo que redirigir recursos hacia actividades de exploración y producción de crudo permitiría a Pemex enfocarse en áreas donde históricamente ha mostrado mejores resultados en generación de ingresos.
Riesgo sobre calificación crediticia
El deterioro fiscal también comienza a reflejarse en las evaluaciones de calificadoras internacionales.
Fitch Ratings ya mantiene a México en BBB-, el nivel más bajo dentro del grado de inversión, y especialistas advierten que, de mantenerse la tendencia actual, el país podría enfrentar una degradación adicional en los próximos meses.
Perder el grado de inversión implicaría mayores costos de financiamiento para el gobierno mexicano, además de afectar la confianza de inversionistas y mercados internacionales.
IMEF pide ajustes fiscales urgentes
Ante este escenario, el IMEF planteó tres medidas consideradas prioritarias para frenar el deterioro económico y fiscal.
La primera consiste en implementar correcciones fiscales estructurales para aumentar ingresos públicos y evitar gasto en proyectos de baja rentabilidad económica y social.
La segunda recomendación está relacionada con recuperar la confianza de inversionistas privados, particularmente tras las reformas judiciales aprobadas entre 2024 y 2025, las cuales —según el organismo— han contribuido a frenar inversión y crecimiento económico.
“Si no se revierten los efectos negativos de dichas reformas, la inversión no fluirá, la economía continuará estancada y el país estará cada vez más cerca de perder el grado de inversión”, advirtió el instituto.
El tercer punto señalado por el IMEF se enfoca en el deterioro de infraestructura pública derivado de años de baja inversión y mantenimiento insuficiente.
El organismo indicó que recientemente se han registrado accidentes y fallas estructurales que reflejan el desgaste en distintas obras públicas del país.







