Aunque 92% de empresas y asociaciones de Estados Unidos respalda el T-MEC, la mayoría también expresa inconformidades con México, principalmente por las restricciones a la inversión en energía y telecomunicaciones.
Las consultas públicas realizadas por el gobierno de Estados Unidos a finales de 2025 confirman que el T-MEC sigue siendo considerado un acuerdo clave para la economía regional. Sin embargo, el proceso también deja claro que México enfrenta presiones crecientes, especialmente por sus políticas en energía y telecomunicaciones.
De acuerdo con los resultados, 92% de las asociaciones, grupos empresariales y empresas estadounidenses consultadas expresaron una opinión positiva del tratado. No obstante, 87% manifestó al menos una inconformidad relacionada con México, siendo las restricciones a la inversión en energía y telecomunicaciones uno de los señalamientos más recurrentes.
Las empresas participantes señalaron que las políticas mexicanas en energía y telecomunicaciones imponen restricciones a la inversión que van en sentido contrario a los principios del T-MEC, particularmente en materia de apertura de mercados, competencia y trato no discriminatorio.
De acuerdo con Susana Cazorla, especialista en energía, en el caso del tem energético, y especialmente por la prioridad que tiene México por la CFE y por Pemex, es clara la violación del T-MEC.
“No sé qué se esté tratando de negociar a cambio del tema energético, porque esta política, además de resultarnos cara e ineficiente, atenta contra la seguridad de suministro, encarece los productos en México y nos puede poner en serios problemas para la revisión”, cuestionó la especialista.
Estas críticas también se vinculan con una percepción más amplia de deterioro del Estado de Derecho, atribuida a reformas constitucionales, incluida la reforma al Poder Judicial, que, según los comentarios, incrementa la incertidumbre jurídica para proyectos de largo plazo, como los energéticos y de infraestructura digital.
El tratado seguirá vigente
Pese a las tensiones, las consultas respaldan la hipótesis de que el gobierno de Estados Unidos no buscará terminar el T-MEC, debido a la relevancia que tiene para las partes interesadas y para la continuidad del comercio regional.
Incluso en un escenario considerado de disrupción agresiva, como una terminación anticipada del tratado, la conclusión más probable planteada en las consultas sería la adopción de acuerdos bilaterales, lo que permitiría mantener el flujo comercial y evitar un desplome de las exportaciones y la manufactura mexicana.
Hacia una nueva revisión del T-MEC
Los resultados del ejercicio también refuerzan la postura de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, que ha insistido en la necesidad de abordar diferencias significativas con México, entre ellas las relacionadas con energía y telecomunicaciones.
En este contexto, las consultas respaldan la expectativa de que en julio no se concrete una extensión rápida del tratado, y que, en su lugar, se opte por una nueva revisión conjunta en 2027 o incluso por la reapertura del T-MEC para una renegociación, escenario en el que los sectores energético y de telecomunicaciones podrían ocupar un lugar central.








