El subsidio eléctrico 2026 sube 3.5% hasta 87,789 mdp para contener tarifas en un contexto de clima extremo y gas volátil.
El gobierno federal autorizó 87,789 millones de pesos para subsidios a las tarifas eléctricas en 2026, un aumento de 3.5% contra 2025, de acuerdo con notas basadas en el Presupuesto de Egresos. La medida busca estabilizar recibos en un año marcado por heladas y presión del gas natural —insumo que explica más de la mitad de la generación eléctrica del país— y por la sensibilidad social de los precios de la luz.
El incremento envía una señal doble. Por un lado, reconoce la exposición de CFE al costo del gas importado en semanas de clima extremo. Por otro, intenta evitar que hogares y pequeñas empresas resientan alzas bruscas en la factura eléctrica. En el corto plazo, el subsidio es un dique; en el largo, reabre el debate sobre sostenibilidad financiera y calidad del gasto: ¿compra de tiempo o inversión contracíclica mientras madura nueva capacidad y almacenamiento de gas?
CFE y la Secretaría de Energía han defendido que, con mayor generación propia, contratos de suministro y la diversificación de fuentes (incluyendo renovables y baterías), el sistema puede navegar episodios de estrés sin trasladar toda la volatilidad al usuario final. Aun así, los picos recientes en precios mayoristas de electricidad y gas en Estados Unidos —por la tormenta invernal— ilustran la fragilidad del entorno y la conveniencia de reforzar coberturas, almacenamiento y transmisión.
Para la industria intensiva en energía, el mensaje es claro: el subsidio protege principalmente a tarifas domésticas y de servicio básico. La competitividad manufacturera y del nearshoring depende más de costos marginales, eficiencia de despacho y estabilidad de la red. El tamaño del subsidio, el diseño tarifario y la calidad de inversión en infraestructura serán determinantes para que 2026 no repita sobresaltos.








