La tormenta invernal en EE. UU. activó advertencias de ERCOT y picos de precios. México, que importa ~70% del gas, enfrenta riesgo de volatilidad y ajustes operativos.
La ola ártica en Estados Unidos elevó la tensión sobre gas y electricidad con picos de precio y medidas extraordinarias de operadores de red. ERCOT —el gestor de Texas— emitió una alerta de clima extremo del 24 al 27 de enero por demanda alta, riesgo de hielo y reservas más ajustadas. Aunque esperaba condiciones “normales”, la señal preventiva fue clara: cualquier desbalance por clima extremo puede escalar rápido.
En el noreste y medio oeste, operadores activaron alertas y los precios mayoristas de electricidad superaron umbrales inusuales. La tensión también se trasladó al gas: el congelamiento y las restricciones operativas dispararon referencias en hubs estadounidenses, con efectos de arrastre hacia otros mercados. La fotografía de estos días confirma algo que México conoce desde 2021: la interdependencia energética con Texas es una fortaleza en tiempos normales y una vulnerabilidad en invierno.
México importa alrededor de 70% del gas que consume, principalmente desde EE. UU., y depende de ese combustible para generar más de la mitad de su electricidad. En episodios de clima severo, los usuarios industriales —acero, vidrio, automotriz— enfrentan dos riesgos simultáneos: precio y disponibilidad. La respuesta del sistema mexicano suele pasar por ajustes en nominaciones, priorización de demanda eléctrica y uso de combustibles alternos; pero el margen es limitado si persisten heladas y si la logística transfronteriza se tensa.
¿Qué mirar ahora?
Primero, los avisos operativos del Sistrangas: CENAGAS activó desde el 22 de enero una alerta por condiciones climatológicas adversas, vigente durante la semana crítica. Segundo, los balances diarios en ductos de importación y hubs de referencia (Waha) que marcan la pauta para contratos indexados. Tercero, la coordinación entre generadores y grandes usuarios para administrar consumos pico, coberturas y combustibles sustitutos.
La buena noticia es que, pese al estrés, Texas reportó una red estable y sin emergencias generalizadas. La mala: el episodio recuerda que México necesita avanzar en almacenamiento de gas, redundancias de suministro y resiliencia de transmisión si quiere “des-sazonar” sus tarifas de la meteorología texana.








