La industria mexicana de vehículos pesados cae con fuerza en 2025: producción -36%, exportaciones -30% y ventas -53.4%, presionadas por EE.UU., aranceles, diésel caro y “chocolates”.
Desde la segunda mitad de 2024, la industria mexicana de camiones de carga, autobuses y tractocamiones arrastra una fase de debilidad pronunciada que en 2025 se convirtió en una caída amplia de producción, exportación y ventas internas.
El ajuste, de acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), responde a una combinación de factores externos e internos que restringen tanto la demanda como las condiciones de ensamblaje y comercialización de unidades nuevas.
Entre enero y noviembre de 2025, la producción nacional de vehículos pesados se ubicó en 126,407 unidades, lo que representa una contracción anual de 36%. Esta reducción impacta automáticamente en el desempeño exportador, debido a que el mercado de Estados Unidos absorbe alrededor de 95% de las exportaciones del sector. En ese frente, la ANPACT reporta una caída acumulada de 30% en exportaciones durante el mismo periodo. En el trasfondo se encuentra una menor actividad económica estadounidense que ha reducido la compra de unidades para logística y transporte de mercancías, detonando ajustes en la operación industrial.
Banamex añade a este panorama el recorte de plantillas laborales por parte de algunos productores nacionales, un indicador de que la industria está adaptando capacidad ante un ciclo de demanda más bajo. A esta desaceleración estructural se suma un componente comercial: los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a camiones medianos y pesados. El gravamen señalado es de 10%, con la posibilidad de descuentos condicionados al cumplimiento de reglas de origen. En términos prácticos, este esquema introduce incertidumbre en decisiones de compra, calendarios de renovación de flotas y proyecciones de exportación de México y Canadá, en un momento donde Estados Unidos busca reforzar su propia cadena de suministro.
En el mercado interno, el ajuste es aún más severo en ventas al mayoreo. La ANPACT reporta una caída acumulada de 53.4% anual, con la colocación de poco más de 27 mil unidades. Banamex atribuye este retroceso a una mezcla de presiones financieras y operativas: el aumento en el precio del diésel, tasas de interés elevadas y una menor confianza empresarial sobre el desempeño económico futuro, variables que encarecen la adquisición de nuevas flotas y retrasan decisiones de inversión en transporte.
En este contexto, Rogelio Arzate, presidente de ANPACT, plantea que la industria buscará reforzar la coordinación con autoridades y actores del sector para estabilizar la productividad y recuperar el dinamismo exportador. Un elemento crítico en esta estrategia será el combate a la importación de camiones usados “chocolate”. Según el propio organismo, al cierre del tercer trimestre de 2025, por cada 100 vehículos nuevos vendidos en México se importan casi 70 usados que no cumplen los estándares ambientales y de seguridad, presionando al mercado formal y complicando la transición tecnológica hacia flotas más limpias.








