El Gobierno suspende la importación temporal de calzado terminado bajo IMMEX. La medida busca proteger empleos y frenar abusos de importadores asiáticos que evadían impuestos.
La Secretaría de Economía anunció una medida que está sacudiendo al sector manufacturero del calzado: la suspensión del régimen de importación temporal (IMMEX) para calzado terminado, obligando a que todas las empresas que traigan productos de este tipo desde el extranjero paguen los aranceles correspondientes.
La medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), busca frenar el abuso de importadores que utilizaban el IMMEX para ingresar mercancías de Asia y venderlas en el mercado nacional como si fueran de exportación, evitando el pago de impuestos.
“Ya no más simulaciones ni competencia desleal”, declaró Marcelo Ebrard, secretario de Economía. “Esta decisión no busca cerrar el comercio, sino nivelar el terreno para los productores nacionales que sí cumplen con la ley y generan empleo”.
El impacto será inmediato: alrededor de 600 empresas importadoras deberán regularizar sus procesos y pagar aranceles de entre 25 % y 35 %, dependiendo del tipo de calzado y país de origen. Los principales países afectados por la medida son China, Vietnam e Indonesia, que concentran más del 60 % de las importaciones de zapatos en México.
En León, Jalisco y Estado de México —zonas con fuerte tradición zapatera— el anuncio fue recibido con aplausos. “Por fin se hace justicia. Llevamos años compitiendo contra productos que entraban con dumping, disfrazados de manufactura mexicana”, afirma Alejandro Gómez Tamez, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG).
El gremio calcula que la decisión podría recuperar hasta 25 mil empleos perdidos en la última década por el ingreso irregular de calzado asiático. Sin embargo, los importadores advierten que los precios al consumidor podrían aumentar entre 10 % y 15 % durante los próximos meses.
Desde el sector exportador, algunos advierten riesgos. “Hay fabricantes legítimos que usan IMMEX correctamente, exportando calzado con alto valor agregado”, explica María del Rocío Jiménez, directora de una empresa en Guadalajara. “Debería aplicarse caso por caso, no una prohibición general”.
La Secretaría de Economía respondió que habrá un periodo de transición de 90 días para empresas con contratos de exportación comprobables, pero insistió en que “las revisiones serán exhaustivas y sin excepciones”.
El golpe también tiene una lectura geopolítica: la medida envía una señal clara a Washington de que México está limpiando su régimen comercial interno para evitar conflictos dentro del TMEC, en un contexto donde los aranceles a productos triangulados desde Asia son un punto sensible para Estados Unidos.
La batalla apenas comienza. Para los zapateros nacionales, es un respiro; para los importadores, una advertencia.








