Dos foros clave en Colombia y Brasil trazaron una hoja de ruta regional para fortalecer regulación, seguridad, formalidad y diversidad en el mercado de Gas LP.
Por: Rocío Robles Serrano, Presidenta Ejecutiva de AMEXGAS
De Bogotá a Río de Janeiro, dos escenarios muy distintos compartieron una misma preocupación: cómo asegurar que el Gas LP siga siendo una energía segura, accesible y formal para millones de hogares y negocios en América Latina. En agosto participé, primero, en el Séptimo Congreso Internacional de GLP organizado por GASNOVA, en Colombia, dentro del panel “Las Tendencias Regulatorias en América Latina”. Semanas después, tomé parte en Liquid Gas Week, el foro mundial del GLP convocado por la asociación internacional del sector, en Río de Janeiro, Brasil, con intervenciones en el Latin American Day, en la red WINLPG (la organización global de mujeres en GLP, que celebró su décimo aniversario) y, finalmente, en el panel de “Conclusions, Reflections and the Path Forward”.
Estas son las claves, los aprendizajes y, sobre todo, las tareas que me traigo a México.
Bogotá: regulación con propósito y márgenes para sostener el servicio
GASNOVA congregó a reguladores, empresas y asociaciones de la región para poner bajo la lupa el marco normativo del GLP. En el panel “Las Tendencias Regulatorias en América Latina” compartí la fotografía de México: un mercado donde el GLP sigue siendo esencial para la vida cotidiana —en especial para los hogares populares— y donde, sin embargo, la regulación vigente no ha logrado equilibrar sostenibilidad operativa, seguridad y certidumbre de inversiones.
El punto neurálgico que llevé a la mesa fue el margen económico insuficiente en la distribución. En términos llanos: la tarifa que reconoce la prestación del servicio no cubre de manera adecuada los costos reales que enfrentan las empresas para operar con seguridad, cumplir normas, modernizar flotas y proteger a los usuarios. Ese desajuste no es un tema contable; es un asunto de continuidad del servicio.
“Un margen mal calibrado termina castigando la seguridad, frena la renovación de equipos y desincentiva inversiones. Eso, al final del día, lo paga el usuario con menor calidad de servicio y mayores riesgos”.
Expliqué que hemos sostenido diversas mesas de diálogo con la SENER —siempre de buena fe y con propuestas técnicas—, pero que los avances han sido limitados. Llevamos evidencia de costos logísticos por regiones, obligaciones regulatorias, trazabilidad, inversiones mínimas de seguridad, reposición de cilindros y la carga que implican nuevas disposiciones. El mensaje central fue claro: la tarifa debe ser costo-base y transparente, con mecanismos de actualización que reflejen realidades operativas.
En Bogotá hubo consenso en tres principios que México comparte con la región:
1. Regulación con propósito: menos dispersión normativa y más enfoque en seguridad, calidad y formalidad.
2. Previsibilidad: calendarios de revisión tarifaria y metodologías claras que eviten la discrecionalidad.
3. Competencia efectiva: reglas parejas, vigilancia a la informalidad y sanciones que sí disuadan.
Salir de Colombia con una agenda común —y con aliados que enfrentan retos parecidos— confirma que el debate no es aislado: toda la región busca márgenes que sostengan la operación, y marcos regulatorios que premien el cumplimiento y castiguen la ilegalidad.
Río de Janeiro: del diagnóstico a la acción contra la ilegalidad
En Liquid Gas Week, el Latin American Day abrió con el panel “Cracking the Code: Tackling Illegality and Informality in Latin America’s LPG Market”. Allí compartí mesa con colegas de Brasil que expusieron una experiencia valiosa: el combate a la informalidad desde la sociedad civil y observatorios de legalidad, con herramientas de monitoreo y colaboración multiactor que se articularon en el operativo “CARBONO OCULTO”.
¿Por qué es tan relevante para México? Porque la ilegalidad en el GLP —robo, desvío, comercio informal, cilindros fuera de norma— mina la confianza del usuario, erosiona la base de empresas que sí cumplen y pone en riesgo a comunidades enteras. Las lecciones brasileñas que me llevo son concretas:
– Observatorios ciudadanos con datos abiertos y reportes periódicos para visibilizar patrones de informalidad.
– Trazabilidad reforzada: sellos, códigos y verificaciones cruzadas a lo largo de la cadena.
– Alianzas con autoridades para operativos quirúrgicos que ataquen los puntos críticos de desvío.
– Comunicación pública que explique al consumidor por qué comprar formal es comprar seguro.
“La formalidad es una política de seguridad pública: salva vidas, protege bienes y reconoce a quienes sí cumplen”.
México necesita una estrategia nacional contra la informalidad que integre inteligencia regulatoria, tecnología de campo y campañas de información al usuario. La experiencia brasileña demostró que no se trata solo de castigar; se trata de cerrar las rendijas del sistema, ordenar procesos y sumar a la sociedad en la vigilancia.
WINLPG: diez años abriendo camino a más mujeres
Otro momento clave en Río fue mi participación en el encuentro de WINLPG, la red global de mujeres en GLP, que celebró 10 años. Allí puse sobre la mesa algo que he vivido de primera mano: la diversidad no es un adorno reputacional, es un vector de competitividad. Sectores intensivos en ingeniería, logística y seguridad —como el nuestro— ganan cuando incorporan más mujeres en la cadena de valor: desde técnicas y operadoras hasta gerencias y consejos.
Hablamos de tres palancas para acelerar el cambio:
1. Mentorías y redes de apoyo: conectar talento emergente con liderazgos del sector.
2. Rutas de carrera claras en seguridad, calidad, regulación y operaciones.
3. Medición: metas y tableros de seguimiento en reclutamiento, promoción y retención.
“Cuando una joven ve a otra mujer liderar seguridad industrial o sentarse en la mesa de decisiones, el sector gana una profesional y la sociedad gana una referente”.
La celebración por la década de WINLPG fue más que un aniversario: fue un punto de inflexión para redoblar esfuerzos y convertir la diversidad en política de negocio.
Cierre de foro: conclusiones, reflejos y el camino por delante
Tuve también el honor de participar en el panel de clausura, “Conclusions, Reflections and the Path Forward”, junto con colegas de Estados Unidos y Australia. Fue un diálogo franco, orientado a soluciones. Si tuviera que destilar cinco conclusiones, serían estas:
1. Seguridad como eje: más allá de cualquier debate, la prioridad inamovible es proteger a las personas y asegurar instalaciones, flotas y cilindros en condiciones óptimas.
2. Regulación inteligente: estándares claros, vigilancia efectiva y actualización tarifaria costo-base para sostener la operación formal.
3. Tecnología útil: trazabilidad, analítica y verificación en campo que faciliten el cumplimiento y detecten desvíos a tiempo.
4. Cadenas resilientes: logística robusta y planes de continuidad que anticipen shocks de precio, abasto o eventos climáticos.
5. Capital humano diverso: más mujeres y más jóvenes en roles técnicos y directivos, porque la complejidad del sector lo exige.
Quiero subrayar un momento especialmente inspirador: la participación de una joven integrante del consejo juvenil del GLP. Su intervención recordó que lo que decidimos hoy marca el estándar que heredarán las siguientes generaciones. Incorporar su voz no es un gesto simbólico; es diseñar futuro con quienes lo habitarán.
Lo que sigue para México
Volví de estos dos foros con una convicción reforzada: México no está solo en sus desafíos, y la región está generando respuestas que podemos adaptar. Desde AMEXGAS planteamos una hoja de ruta inmediata:
– Actualización del margen de distribución con metodología costo-base, transparente y con revisiones periódicas.
– Programa nacional contra la informalidad, inspirado en buenas prácticas como “CARBONO OCULTO”: observatorio de legalidad, trazabilidad, operativos focalizados y campañas al consumidor.
– Simplificación regulatoria: menos tramitología, más cumplimiento verificable y focalizado en seguridad.
– Alianzas público-privadas para profesionalizar aún más la cadena: capacitación, actualización técnica y renovación de equipos.
– Diversidad y talento: metas medibles para integrar a más mujeres y jóvenes en puestos técnicos, operativos y de decisión.
“El GLP no es un tema abstracto: calienta hogares, cocina alimentos, mueve economías locales. Cuidarlo —con reglas claras, márgenes justos y tolerancia cero a la ilegalidad— es una responsabilidad compartida”.
Epílogo: dos viajes, una misma brújula
Bogotá aportó consenso regulatorio; Río, hojas de ruta contra la informalidad y un impulso inequívoco a la diversidad. Ambos encuentros confirman que el GLP seguirá siendo fundamental si lo cuidamos: con seguridad como norte, con formalidad como base y con personas —mujeres y hombres, jóvenes y líderes con experiencia— haciendo equipo.
Desde AMEXGAS reitero nuestra disposición al diálogo técnico con la autoridad y al trabajo coordinado con la sociedad. Tenemos la evidencia, los aliados y la voluntad. Es momento de alinear la regulación con la realidad, cerrar el paso a la ilegalidad y reconocer en la tarifa el costo verdadero de operar con seguridad.
Ese es el camino por delante. Y ya lo estamos andando.








