PRI propone prórrogas, condonación de recargos y suspensión de embargos para proveedores de Pemex, ante atrasos de pago y deuda total de 2.05 billones de pesos.
Diputados del PRI presentaron en la Cámara de Diputados un punto de acuerdo para evitar la quiebra de empresas proveedoras de Pemex ante la prolongada falta de pagos. La propuesta exhorta al IMSS, Infonavit y SAT a otorgar prórrogas para los ejercicios 2023, 2024 y 2025, condonación de recargos y suspensión de embargos a compañías —en especial mipymes— que hoy enfrentan tensiones de liquidez por atrasos de la petrolera.
El planteamiento llega en un contexto de deterioro financiero y operativo: los adeudos con proveedores pasaron de 149 mil millones de pesos en 2018 a más de 402 mil millones al cierre de 2023. Para marzo de 2025, la deuda total de Pemex alcanzó 2.05 billones de pesos (21.6% más anual). Paralelamente, se reportó una producción de crudo de 1.4 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde 2011, lo que presiona ingresos y flujo de caja.
El alivio fiscal temporal propuesto busca comprar tiempo para proveedores que enfrentan nóminas, impuestos y cuotas, y que han visto deteriorarse cadenas de pago a nivel regional. Los priistas argumentan que, sin medidas de contención, quiebras en cascada afectarían empleo, recaudación y la continuidad de proyectos estratégicos ligados a la operación de Pemex.
Entre los riesgos del esquema planteado se cuentan el moral hazard (incentivos a incumplir si se anticipan nuevos rescates), la carga fiscal por menores ingresos de corto plazo y la necesidad de criterios claros y verificables para definir quién califica. Por ello, especialistas sugieren focalizar los apoyos (por tamaño de empresa, antigüedad de la deuda y dependencia de Pemex), fijar ventanas de tiempo acotadas y establecer mecanismos de verificación que eviten abuso.
En paralelo, el Ejecutivo ha anunciado un vehículo financiero respaldado por Hacienda y Banobras para acelerar pagos a contratistas, lo que, de concretarse con calendarios públicos, podría reducir la presión sobre el ecosistema de proveedores y contener la necesidad de alivios generalizados. La coordinación entre SHCP, Pemex, IMSS, Infonavit y SAT será determinante para que cualquier paquete de apoyo sea temporal, focalizado y medible, y para restablecer la confianza de la cadena de suministro sin comprometer la sostenibilidad fiscal.








