La trazabilidad en petrolíferos es clave para combatir el comercio ilícito de combustible en México. Implica registrar origen, calidad y destino del combustible. Requiere controles volumétricos, documentación y monitoreo ambiental, enfrentando el reto de integrar datos en un sistema unificado y digital.
Uno de los conceptos que más relevancia ha ganado en el sector de petrolíferos en México es la trazabilidad, especialmente como herramienta para combatir el comercio ilícito de combustibles. ¿Qué significa realmente este término y por qué es tan importante?
La trazabilidad es el proceso que permite seguir el rastro de un producto a lo largo de toda la cadena de valor, desde su origen hasta su destino final. Su propósito es generar registros verificables en cada etapa, asegurando la legalidad, calidad y cantidad del combustible comercializado.
Para el gobierno federal, establecer esta trazabilidad ha sido complejo. El sistema de control volumétrico, operado por el SAT, permite registrar automáticamente cada operación mediante equipos conectados, generando la información fiscal requerida por distintas autoridades.
La trazabilidad no solo garantiza la licitud del producto, sino que también permite verificar que no ha sido adulterado ni manipulado. Todos los actores de la cadena deben acreditar este rastro. En el transporte por carretera, las unidades deben demostrar origen, destino y legalidad mediante documentos como la carta porte, permisos ambientales y autorizaciones de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Si no se acredita correctamente, el vehículo puede ser detenido y sujeto a proceso legal.
Las estaciones de servicio deben comprobar la trazabilidad desde la terminal hasta el tanque de recepción, mediante facturas, contratos y reportes al SAT, CNE y Pemex, en su caso. Además, deben contar con certificados de calidad en cada transferencia, conforme a la NOM-016-CRE-2016.
Uno de los mayores retos es la falta de integración entre los actores, lo que dificulta el cumplimiento documental. Aun así, las estaciones deben conservar expedientes completos por cada entrega.
El 17 de julio de 2025, ASEA publicó un acuerdo para establecer un sistema de monitoreo de emisiones contaminantes. En este marco, los controles volumétricos vuelven a ser clave. Las estaciones sin dispositivos de detección de fugas o registros automáticos estarán sujetas a inspecciones más frecuentes.
Para avanzar, es urgente contar con un sistema digital unificado que centralice la información y facilite el cumplimiento normativo. La trazabilidad no es solo un requisito legal: es fundamental para fortalecer el mercado de combustibles con transparencia, legalidad y calidad.








