México enfrenta desafíos para atraer inversión extranjera ante incertidumbre global, burocracia interna y reformas judiciales que generan desconfianza sobre el Estado de Derecho.
En medio de un contexto internacional marcado por fenómenos geopolíticos disruptivos y decisiones políticas impredecibles, México enfrenta un nuevo escenario en la atracción de inversiones extranjeras. Juan Carlos Machorro, socio experto en transacciones de la firma Santamarina + Steta, advirtió que las estructuras tradicionales de reglas claras están siendo erosionadas, generando incertidumbre entre inversionistas globales.
Machorro señaló que este nuevo panorama trasciende las ideologías políticas: mientras la derecha en Estados Unidos, que históricamente promovía la globalización, ahora ataca acuerdos de libre comercio, el gobierno mexicano de izquierda defiende el comercio global. Esta paradoja revela que la lógica de los negocios ha cambiado, y ahora los inversionistas valoran otros factores, como la certidumbre jurídica, la eficiencia administrativa y la claridad normativa, más allá de ideologías.
El experto hizo referencia al reporte Global Business Complexity Index 2025 elaborado por TMF Group, que analiza los retos administrativos para operar negocios en 79 países. Este informe cubre el 94% del PIB mundial y el 95% de los flujos de inversión extranjera directa. Según el estudio, la complejidad administrativa —como trámites burocráticos y normas poco claras— representa costos adicionales que desalientan la inversión, y afectan la competitividad de los países.
En el caso de México, además de las tensiones comerciales globales, existen riesgos autogenerados como la propuesta de reforma judicial impulsada por el nuevo gobierno. Aunque la narrativa oficial asegura que dicha reforma fortalecerá el sistema, en los mercados internacionales se percibe como una amenaza al Estado de Derecho, carente de legitimidad y rigor técnico.
Machorro advirtió que ya se observa una reducción en las inversiones extranjeras destinadas a nuevos negocios en México, reflejo de la creciente desconfianza. Ante este panorama, instó a las autoridades mexicanas a enviar señales claras de certidumbre y respeto a la división de poderes. En el nuevo orden económico mundial, sentenció, la inversión irá al país que ofrezca las mejores condiciones institucionales y jurídicas.








