México acelera su transición energética con proyectos solares, eólicos, hidroeléctricos y geotérmicos, pero debe ampliar y modernizar su red de transmisión.
Cuando se acciona un interruptor de luz en casa, pocos piensan en el recorrido que realiza la electricidad antes de iluminar una habitación. Detrás de ese gesto cotidiano se encuentra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un entramado complejo que refleja luces y sombras.
Este sistema cuenta, por un lado, con una capacidad instalada nacional que alcanza los 90,543 MW, donde las tecnologías limpias representan ya cerca del 37%, mientras que el 63.1% restante se sustenta en fuentes convencionales.
En México, existen al menos 11 proyectos de energía renovable en marcha ubicados estratégicamente alrededor del país, que aprovechan recursos solares, hidroeléctricos, eólicos y geotérmicos.
Estos forman parte de una cartera de 55 proyectos estratégicos que la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) planean poner en marcha antes de 2030.
Desde las áridas tierras de Sonora, con el avance paulatino de las fases de la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, hasta el vigoroso complejo geotérmico de Cerro Prieto en Mexicali y los vientos constantes que mueven las aspas del clúster eólico en Reynosa, la geografía mexicana demuestra un potencial estratégico.
Chiapas: eje hidroeléctrico del SEN
El programa de modernización hidroeléctrica de la CFE, con inversiones superiores a 1,500 millones de dólares, ha fortalecido el Complejo Hidroeléctrico del Río Grijalva en Chiapas.
La repotenciación de Malpaso, Angostura y Peñitas, junto con la próxima incorporación de Chicoasén II, busca rescatar infraestructura pública y garantizar respaldo firme frente a la intermitencia solar y eólica.
De esta forma, Chiapas se consolida como la región clave en generación hidroeléctrica y almacenamiento de energía limpia dentro del SEN.
En lo que respecta a la energía solar, el proyecto clave es la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco en Sonora. Un proyecto público con capacidad proyectada de 1,000 MW hacia 2028, además de infraestructura de transmisión para integrar Baja California al sistema nacional.
Otro proyecto emblemático de esta región es el Parque Solar Puerto Libertad, un complejo de casi 10 kilómetros cuadrados con más de un millón de paneles solares.
También destaca el Proyecto Oasis en Baja California Sur, iniciativa híbrida que combina solar, baterías e hidrógeno verde. Y el Parque Solar Magdalena II en Tlaxcala que funciona con 548,772 paneles bifaciales en 443 hectáreas, con generación de 600 GWh anuales.
Otro proyecto clave es el Parque Solar Villanueva en Coahuila, quien cuenta con más de un millón de módulos en 1,300 hectáreas, la mayor instalación solar privada en operación en México.

Energía eólica en México: motor estratégico
La fuerza del viento también ocupa un lugar predominante en la generación de energías renovables en nuestro país. El Complejo Eólico de Reynosa en Tamaulipas es el clúster más importante del país, con 13 parques en operación y proyectos en construcción que suman capacidades destacadas.
La CFE proyecta alcanzar 15,000 MW eólicos para 2030 mediante 17 proyectos adjudicados y esquemas mixtos en estados como Nuevo León y Tamaulipas.
Otros desarrollos relevantes incluyen el Parque Eólico del Sur y La Ventosa en el Istmo de Tehuantepec, así como Ventika en Nuevo León y Amistad en Coahuila en el norte del país.
Energía geotérmica, con potencia firme
Respecto a la energía geotérmica en México, el Campo Geotérmico Cerro Prieto en Baja California con 720 MW instalados, es el segundo complejo geotermoeléctrico más grande del continente y aporta carga base firme al sistema aislado de la región.
También opera la Central Geotérmica Los Azufres en Michoacán, una planta operada por la CFE en una zona de alta actividad hidrotermal.
Pese a los avances, la Red Nacional de Transmisión (RNT) sigue siendo el principal cuello de botella. Los megaparques solares y eólicos del norte generan grandes volúmenes de energía, pero las subestaciones y líneas de alta tensión enfrentan saturación recurrente.
La soberanía energética no depende solo de acumular megavatios ni de un modelo centralizado. Implica garantizar aire limpio, tarifas justas y servicio eléctrico continuo en todo el país.










