ANPACT plantea retirar 7,000 vehículos pesados al año y recuperar materiales para fortalecer las cadenas de suministro.
La ANPACT prepara un programa de chatarrización de vehículos pesados con el que pretende retirar de circulación 7,000 unidades al año, una estrategia que busca atender el envejecimiento del transporte de carga y pasajeros en México y, al mismo tiempo, recuperar materiales que puedan reincorporarse a las cadenas de suministro de la industria automotriz.
La iniciativa se desarrolla de manera paralela a los trabajos que mantiene el sector con el gobierno federal para impulsar la renovación vehicular. Sin embargo, las reglas de operación y los incentivos económicos todavía están en discusión.
De acuerdo con Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la ANPACT, la propuesta contempla retirar 6,000 vehículos de carga y 1,000 de pasajeros cada año, mediante un esquema gradual que permita sustituir unidades antiguas y aprovechar los materiales obtenidos de su destrucción.
Camiones con casi 20 años de antigüedad: el desafío de México
Uno de los principales problemas que busca atender el programa es la antigüedad del parque vehicular.
Durante la Convención Nacional 2026 de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Arzate señaló que los vehículos registrados a nivel federal tienen una edad promedio de 19.3 años.
El objetivo de largo plazo sería reducir esa antigüedad a aproximadamente 10 años, aunque alcanzar ese resultado implicaría retirar una cantidad considerablemente mayor de unidades.
Según las estimaciones expuestas por el dirigente empresarial, sería necesario sacar de circulación alrededor de 250,000 vehículos para acercarse a esa meta.
La dimensión del reto contrasta con el alcance inicial del programa: retirar 7,000 unidades anuales permitiría comenzar la renovación, pero no resolvería por sí solo el envejecimiento de las flotas en el corto plazo.
Arzate también estimó que en México operan cerca de 1.6 millones de vehículos de transporte, entre unidades registradas en los ámbitos federal y estatal.
Chatarrización: de camiones viejos a materias primas
La propuesta no se limita a retirar vehículos antiguos. La ANPACT busca que la chatarrización permita recuperar materiales útiles para fabricar nuevos componentes automotrices.
Entre los insumos considerados destacan el acero, aluminio, plásticos automotrices y baterías, estas últimas relacionadas con el desarrollo de la electromovilidad.
El planteamiento forma parte de una estrategia de economía circular, que busca aprovechar materiales provenientes de vehículos fuera de uso y reincorporarlos a procesos industriales.
Arzate destacó que México cuenta con capacidades para aprovechar aluminio secundario, obtenido mediante reciclaje, por lo que considera que el procesamiento de unidades antiguas puede representar una oportunidad para proveedores nacionales.
Como parte de la preparación del proyecto, la asociación contempla realizar visitas técnicas a plantas chatarrizadoras con capacidad reportada para procesar hasta 40 unidades diarias.
No obstante, esa capacidad corresponde a instalaciones específicas y no debe interpretarse como la capacidad total disponible en el país.
¿Cómo fortalecería las cadenas de suministro del T-MEC?
La industria busca fortalecer su red de proveedores ante las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con las disposiciones del tratado, el requisito de Valor de Contenido Regional (VCR) para camiones pesados, calculado mediante el método de costo neto, pasó de 60% en 2020 a 64% en julio de 2024 y llegará a 70% a partir de julio de 2027.
Esto obliga a los fabricantes que buscan acogerse al trato arancelario preferencial a cumplir con mayores requisitos de contenido regional.
La recuperación de materias primas podría contribuir al desarrollo de proveedores locales, aunque reciclar materiales en México no garantiza automáticamente que estos cumplan las reglas de origen del T-MEC. Su clasificación dependerá de los procesos productivos y los requisitos aplicables.
Por ello, la estrategia de chatarrización podría convertirse en una herramienta complementaria para fortalecer la cadena automotriz regional, además de impulsar la renovación de unidades.
Bonos e incentivos fiscales: ¿cómo funcionaría el programa?
Uno de los principales pendientes es definir cómo se incentivará a los transportistas para entregar sus unidades antiguas.
La ANPACT analiza alternativas como bonos de chatarrización y mecanismos de incentivos fiscales vinculados con la destrucción certificada de los vehículos.
En las mesas de trabajo participan la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Nacional Financiera (Nafin).
Según lo declarado por Arzate, la intención es contar con reglas de operación antes de que termine 2026 o, en su defecto, durante el primer trimestre de 2027.
Por ahora, no se han precisado públicamente en la información proporcionada los montos de los apoyos, requisitos para los beneficiarios ni presupuesto del esquema.
El éxito del programa dependerá de que los incentivos resulten suficientes para que los propietarios retiren unidades antiguas y puedan financiar vehículos nuevos.











