La revisión del T-MEC pone en jaque a las automotríces de Detroit, ya que podrán costar miles de millones de dólares a los fabricantes debido a las exigencias del gobierno de Trump.
La revisión del T-MEC podría costar miles de millones de dólares a los fabricantes de automóviles en Detroit, quienes argumentan que las decisiones del gobierno de Trump referente al Tratado podrían mermar la competitividad frente a rivales extranjeros.
En ese sentido, las automotrices han expresado tener dificultades para absorber la gran cantidad de aranceles impuesta por el Gobierno el año pasado, incluidos los que gravan el acero y el aluminio, las autopartes y los vehículos importados de México y Canadá, y afirman que sus competidores de Japón, Corea del Sur y Europa se enfrentan a una menor carga arancelaria.
Una de sus mayores preocupaciones es la exigencia de que los vehículos contengan al menos un 50% de componentes fabricados en Estados Unidos para poder acceder a aranceles menores. Otra de sus preocupaciones es la propuesta para aumentar el contenido norteamericano total de los vehículos desde el nivel actual del 75%, lo cual implica un costo anual adicional de aproximadamente 2.000 millones de dólares (mdd).
Ante esta situación empresas como General Motors prevén que los gastos relacionados con los aranceles les costarán entre 2,500 y 3,500 mdd este año, lo que podría representar más del 20% de su beneficio operativo.
Por su parte Ford Motor calcula que el impacto de los aranceles ascenderá a unos 1,000 mdd durante el mismo periodo de referencia.









