El cerco de Estados Unidos sobre el sector energético iraní eleva el temor a una escasez de combustibles.
Las nuevas sanciones económicas de Estados Unidos profundizaron los riesgos de suministro energético en Irán. Ante la incertidumbre sobre el abasto de combustible, varias ciudades del país islamico registraron largas filas de vehículos en las estaciones de gasolina ante el temor de una posible escasez.
En algunos puntos, los automovilistas tuvieron que esperar más de dos horas para cargar combustible, mientras crecía la preocupación entre la población por el impacto que podría tener el endurecimiento de las sanciones sobre la disponibilidad de gasolina.
La presión sobre el sector energético iraní se suma a una serie de medidas de Washington dirigidas a limitar las fuentes de ingresos de Teherán. El pasado 24 de agosto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una nueva campaña de sanciones contra Irán, denominada Operation Economic Outcast, que busca cortar las vías financieras y comerciales utilizadas por el país, incluidas redes relacionadas con el petróleo y el transporte marítimo.
Al respecto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que el objetivo es aislar a Irán de la economía global. Las nuevas medidas incluyen sanciones contra empresas, personas y embarcaciones vinculadas con las exportaciones de petróleo iraní y amplían los riesgos para terceros que mantengan actividades comerciales con Teherán.

Irán enfrenta mayor presión mientras EU endurece las sanciones
La incertidumbre también se ha trasladado directamente a los consumidores iraníes. En los últimos días, funcionarios del país han planteado la posibilidad de reducir los fuertes subsidios a la gasolina como una medida para hacer frente al endurecimiento del bloqueo económico.
La presión sobre los combustibles ocurre en un contexto en el que Estados Unidos también ha intensificado las medidas contra las actividades petroleras de Irán. En junio, el Departamento del Tesoro sancionó una red dedicada al transporte de gas licuado de petróleo (LPG) iraní y señaló que estas operaciones utilizaban empresas intermediarias, cuentas bancarias y una flota marítima para evadir las sanciones.
Asimismo, Washington ha aplicado medidas contra redes involucradas en la comercialización y transporte de petróleo iraní hacia mercados internacionales, particularmente en Asia.
Estrecho de Ormuz, otro foco de riesgo
La situación energética se complica por la incertidumbre alrededor del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte de energía y un foco de riesgo para la región.
Los cancilleres de Irán y Omán, Abbas Araghchi y Badr al Busaidi, acordaron establecer un “plan por fases” que contempla un corredor temporal de navegación en el estrecho y el inicio de un proceso de desminado, de acuerdo con un comunicado conjunto. Sin embargo, Teherán mantiene que la vía marítima continúa cerrada.
El vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, afirmó que Irán “sigue en estado de guerra” y que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado. También aclaró que el acuerdo con Omán para establecer una ruta temporal no significa que la vía haya sido reabierta.
Según el funcionario, Irán comunicó a los mediadores que Estados Unidos tendría que retomar los compromisos adquiridos en el ahora extinto memorando de entendimiento para que se produzca una reapertura.
Por su parte, el presidente Donald Trump, afirmó que la Armada de Estados Unidos había retirado y detonado todas las minas ubicadas en aguas internacionales del estrecho y advirtió que cualquier nueva embarcación que coloque explosivos en la zona sería destruida.
Trump también aseguró que Estados Unidos mantiene vigilancia sobre el estrecho y reiteró que Washington controla esta vía marítima. Un funcionario estadounidense citado por Axios afirmó igualmente que Irán “ha perdido” el control del estrecho y que Washington lo controla ahora.

Presión económica sobre Irán sin señales de capitulación
El conflicto ya ha afectado la economía iraní y aumentado las dificultades para la población, aunque hasta ahora no existen señales de que la presión haya llevado a los dirigentes iraníes a capitular ni de que haya provocado un nuevo repunte de las protestas antigubernamentales que sacudieron al país en enero pasado.
En paralelo, persisten los esfuerzos diplomáticos. Axios informó, citando a un funcionario estadounidense, que el secretario de Estado, Marco Rubio, habría comunicado a varios de sus homólogos extranjeros que Washington no tiene previsto, por ahora, realizar nuevos ataques contra Irán.
China, por su parte, rechazó las sanciones estadounidenses y aseguró que adoptará las medidas necesarias para proteger sus intereses.
También Pakistán busca contribuir a las conversaciones. Su ministro del Interior, Mohsin Naqvi, señaló que se han logrado avances significativos en las conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, para restablecer un memorando de entendimiento previo entre Washington y Teherán.
El escenario mantiene bajo presión a Irán en dos frentes estrechamente relacionados: el acceso de la población a los combustibles y la capacidad del país para mantener sus flujos de energía y comercio exterior. La evolución de las sanciones y de la situación en Ormuz será clave para determinar el alcance de los riesgos sobre el suministro energético y las rutas marítimas de la región.










