El repunte del petróleo por el conflicto en Medio Oriente llevó al gobierno mexicano a aumentar subsidios a combustibles, lo que abre importantes presiones fiscales.
El conflicto en Medio Oriente ha provocado una disrupción en los mercados energéticos internacionales, reflejada en un fuerte aumento en los precios del crudo que ya impacta la política económica de México.
Entre finales de febrero y el 7 de abril, los futuros del Brent pasaron de 72.48 a 109 dólares por barril, un incremento de 50.4%, mientras que el WTI subió de 67.02 a 112 dólares, equivalente a un alza de 67.1%.
Ante este escenario, el gobierno federal decidió incrementar los estímulos fiscales al IEPS para la semana del 4 al 10 de abril, con el fin de evitar aumentos en los precios al consumidor.
Subsidios para contener la gasolina
La estrategia busca mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel en 28.3 pesos, en línea con el objetivo de contener la inflación.
Los estímulos establecidos son:
- Gasolina regular: 2.0998 pesos por litro (31.34% del impuesto)
- Gasolina premium: 1.0456 pesos (18.48%)
- Diésel: 5.9791 pesos (81.20%)
El diésel concentra el mayor apoyo, debido a su impacto en el transporte de mercancías y, por ende, en los precios de bienes y servicios.
Impacto en inflación y riesgos fiscales
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, estos estímulos tienen beneficios y costos.
Por un lado, ayudan a limitar el traspaso de presiones inflacionarias a los consumidores. Sin embargo, también generan un impacto negativo en las finanzas públicas.
“Los contras es que generan un hueco en las finanzas públicas”, advirtió la especialista, al señalar que el gobierno podría enfrentar mayores déficits si mantiene este tipo de apoyos.
Antecedente de 2022 y presión presupuestaria
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el caso más cercano ocurrió en 2022, cuando el alza del petróleo por el conflicto en Ucrania llevó a una política similar. En ese año, México dejó de recaudar aproximadamente 397 mil millones de pesos por los estímulos a combustibles.
Actualmente, el reto es mayor, ya que los ingresos públicos podrían ubicarse por debajo de lo previsto, lo que obligaría a tomar decisiones como:
- Incrementar el déficit
- Recortar gasto público
- Ajustar inversión en infraestructura
Según Siller, los recortes suelen concentrarse en infraestructura, lo que afecta el crecimiento económico en el corto y largo plazo.
Un esquema difícil de sostener
La especialista también advirtió que el esquema de subsidios no es sostenible en el largo plazo, ya que las empresas distribuidoras de combustibles no pueden absorber indefinidamente la reducción de precios sin afectar sus márgenes.
Además, aunque un eventual cese al fuego podría aliviar las presiones, este escenario se percibe como frágil.
“El cese al fuego ayuda a contener la inflación, pero no ha regresado a los niveles previos y sigue existiendo riesgo”, explicó.
Un escenario incierto para los precios
A pesar de una ligera estabilización reciente, los precios del petróleo y la gasolina aún no regresan a niveles previos al conflicto, lo que mantiene la incertidumbre en los mercados.
Si las negociaciones internacionales no avanzan, existe la posibilidad de nuevos incrementos en los precios del crudo, lo que pondría mayor presión sobre la inflación y las finanzas públicas en México.








