Más del 90% de la nueva capacidad de energía renovable instalada en 2025 fue más barata que las alternativas fósiles.
Durante años, las energías renovables fueron consideradas una apuesta ambiental con costos elevados y retornos de largo plazo, sin embargo, hoy se han convertido en una de las fuentes más barata para generar nueva electricidad en la mayoría de los mercados del mundo.
El más reciente informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena por sus siglas en inglés), Costos de generación de energía renovable en 2025, confirma una tendencia que ha venido consolidándose en la última década. De acuerdo con el organismo, más del 90% de la capacidad renovable a gran escala incorporada en 2025 resultó más económica que la alternativa fósil nueva de menor costo.
La energía solar fotovoltaica mantuvo un costo promedio de 44 dólares por megavatio-hora (MWh), mientras que la eólica terrestre redujo su costo a 33 dólares por MWh, un descenso del 4% respecto al año previo. Por su parte, la eólica marina alcanzó los 78 dólares por MWh, registrando una disminución del 3 por ciento.
De acuerdo con Isabella de la Villafranca, consultora de soluciones de Energía Renovable, en comparación con la energía fósil, la solar fotovoltaica es 41% más barata y la eólica onshore 53 por ciento.
“La tecnología está acelerando la transición energética y las empresas ya se están moviendo para allá. Aunque queda mucho por hacer, se puede conseguir si trabajamos juntos”, destaca la especialista.
También indica que empresas como Google, Apple, IKEA, Heineken, Sony y TSMC siguen enfocando sus programas para usar energías renovables, pues el 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen del uso de energías fósiles.
Desde 2010, los costos de las principales tecnologías renovables han mostrado una reducción significativa. La energía solar fotovoltaica acumula una caída del 89%, mientras que la eólica terrestre y marina han disminuido 71% y 63%, respectivamente.
Si bien la industria está experimentando un crecimiento importante, también enfrenta retos, pues la inversión global en manufactura de tecnologías limpias cayó de 70 mil millones de dólares trimestrales en 2023 a 35 mil millones al cierre de 2025. Al mismo tiempo, el reordenamiento industrial en China y las nuevas políticas comerciales podrían presionar los costos en el corto plazo.
A pesar de ello, Irena estima que la tendencia descendente en los precios continuará hasta 2035.
Un seguro contra las crisis energéticas
La caída de los costos de la energía fósil responde a una creciente incertidumbre para los mercados energéticos tradicionales; la escasez de turbinas elevó significativamente los costos de nuevas plantas de gas en Estados Unidos, mientras que mercados como Italia, Alemania y Japón enfrentaron costos cercanos a los 100 dólares por MWh debido al encarecimiento del combustible.
A ello se suma la volatilidad derivada de la crisis en Oriente Medio y las tensiones en el estrecho de Ormuz, factores que continúan impactando los precios internacionales del gas.
El cierre temporal del estrecho de Ormuz a principios de 2026 puso a prueba esa capacidad. En economías altamente dependientes de las importaciones energéticas, como Indonesia, Tailandia y Filipinas, la infraestructura renovable existente evitó compras de carbón y gas por un valor de 5 mil 700 millones de dólares durante 2025. Si esos mismos volúmenes hubieran sido adquiridos durante el punto más crítico de la crisis, entre marzo y mayo de 2026, el costo habría ascendido a 6 mil 500 millones.
Según Irena, la capacidad renovable instalada permitió evitar en 2025 gastos estimados por 480 mil millones de dólares en combustibles fósiles, fortaleciendo la resiliencia de los sistemas eléctricos ante eventos geopolíticos.
“La disminución de los costos de las energías renovables está generando un importante ahorro”, Francesco La Camera, director general de IRENA.
Las tensiones geopolíticas actuales, así como la volatilidad en los mercados y una creciente demanda eléctrica, hace que la transición energética se vuelva una alternativa por razones ambientales, pero también financieras.










