Gobierno y gasolineros mantendrán seis meses más la gasolina regular debajo de 24 pesos y el diésel debajo de 27.
El gobierno de Claudia Sheinbaum renovó este lunes su apuesta por contener uno de los precios con mayor impacto en el bolsillo y la economía mexicana: los combustibles.
El Ejecutivo federal y representantes del sector gasolinero formalizaron la extensión por seis meses de la Estrategia Nacional para Estabilizar el Precio de la Gasolina Regular y el Diésel.
El objetivo es mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel debajo de 27 pesos, aunque existe una precisión fundamental: no son precios máximos impuestos por decreto.
Se trata de un acuerdo de participación voluntaria de las empresas.
“En Palacio Nacional, renovamos el acuerdo voluntario con gasolineros para combatir la inflación y la carestía en apoyo a la economía y el bienestar de las familias mexicanas”, señaló Sheinbaum al anunciar la renovación.
Gasolina debajo de 24 pesos: ¿qué significa el acuerdo?
El Gobierno y representantes de la mayoría de estaciones de servicio y marcas habían alcanzado desde el 20 de agosto el acuerdo para prolongar la estrategia.
En las franjas fronterizas, los precios pueden ser inferiores debido a la aplicación de una tasa del IVA de 8%, de acuerdo con la información oficial.
La estrategia no obliga legalmente a todas las estaciones a vender en esos niveles.
Sheinbaum ha reconocido públicamente el carácter voluntario del mecanismo: las estaciones que decidan no adherirse pueden ofrecer precios superiores.
Ahí entra Profeco, que monitorea los precios y exhibe periódicamente estaciones que comercializan combustibles a precios elevados.
Más de 11,700 estaciones cumplen con la gasolina
Al 24 de agosto, Profeco reportó que 11,762 estaciones de servicio vendían gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro.
Para el diésel, 8,886 estaciones ofrecían el combustible por debajo de los 27 pesos.
El avance del diésel ha sido particularmente relevante porque la estrategia para contener su precio se desarrolló de manera gradual durante 2026.
En abril, Gobierno y empresarios trabajaban con una referencia de hasta 28 pesos. Posteriormente, el Ejecutivo anunció el objetivo de llevarlo a 27 pesos por litro.
Para finales de julio, Profeco informó que 84% de las gasolineras ya vendía el diésel en un máximo de 27 pesos.
Hacienda entra en la ecuación
El precio que observa el automovilista en una estación no depende únicamente del margen de los gasolineros.
La política energética también utiliza instrumentos fiscales para evitar que aumentos internacionales del petróleo y sus derivados lleguen íntegramente al consumidor.
Sheinbaum ha explicado que el Gobierno puede reducir el cobro del IEPS aplicado a los combustibles cuando las condiciones internacionales generan presiones sobre los precios.
Esta herramienta adquirió relevancia durante 2026 ante las fluctuaciones internacionales del petróleo.
Por ello, mantener los combustibles dentro de las referencias acordadas implica un esfuerzo compartido entre Gobierno y empresas, y puede tener también un costo para las finanzas públicas cuando Hacienda reduce la carga fiscal.
¿Por qué importa tanto contener el diésel?
Aunque la gasolina tiene un impacto inmediato sobre millones de automovilistas, el diésel es estratégico para la economía.
Es un insumo utilizado por transporte de mercancías, logística y diversas actividades productivas, por lo que incrementos pronunciados pueden trasladarse a costos empresariales y eventualmente a los precios de productos y servicios.
De ahí que la estrategia esté vinculada directamente con el objetivo gubernamental de combatir la inflación y la carestía.
La renovación llega, además, en un momento en que Gobierno y empresarios buscan atender otros componentes que influyen en el precio final de los combustibles.
Gobierno y empresarios acordaron mantener mesas de trabajo para avanzar en simplificación regulatoria, fortalecimiento de las cadenas logísticas y análisis de costos operativos.
Otro elemento central será el combate al mercado ilícito de hidrocarburos, uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector.
El sector gasolinero reconoció avances gubernamentales en esta materia, así como en la reducción de comisiones asociadas con pagos mediante tarjetas y otros medios electrónicos.
Por un lado, el Gobierno busca evitar que las fluctuaciones internacionales golpeen el bolsillo de los consumidores y presionen la inflación, mientras las estaciones necesitan márgenes suficientes para sostener sus operaciones.










