Washington estima pérdidas multimillonarias por mercancías chinas que entrarían a EU mediante terceros países para pagar menos aranceles.
Estados Unidos volvió a colocar a México en el centro de sus preocupaciones comerciales con China, pero esta vez ante la amenaza de productos chinos.
La Casa Blanca incluyó a México entre más de 40 países y bloques comerciales asociados con un riesgo elevado de transbordo de mercancías vinculadas a China, una práctica que Washington sostiene que puede utilizarse para evitar los aranceles estadounidenses.
El reporte, denominado The Great Transshipment Scam, estima en un escenario central que el fenómeno representa alrededor de 75,000 millones de dólares anuales. La administración de Donald Trump argumenta que sus consecuencias van más allá de la pérdida de recaudación arancelaria.
¿Qué es el transbordo y por qué preocupa a EU?
El mecanismo que preocupa a Washington es que un producto procedente de China pasa por un tercer país antes de llegar a Estados Unidos y termina pagando un arancel menor al que correspondería si ingresara directamente como mercancía china.
No todo tránsito de mercancías chinas por terceros países es ilegal. La irregularidad aparece cuando existe una alteración o declaración falsa del origen con el propósito de evadir las tarifas correspondientes.
Esta distinción es importante para entender el señalamiento contra México. La Casa Blanca no sostiene que todas las mercancías exportadas desde México sean producto de un esquema irregular, sino que identifica determinados flujos comerciales como susceptibles de ser utilizados para transbordo.
Estados Unidos mantiene aranceles significativamente mayores para diversos productos procedentes de China, lo que genera incentivos para buscar rutas alternativas de entrada.
¿Por qué aparece México?
El informe coloca a México en el denominado Nivel 1, junto con Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, Corea del Sur y Taiwán.
Esta categoría agrupa a economías con grandes volúmenes de mercancías vinculadas a China, pero que al mismo tiempo cuentan con bases industriales diversificadas y grandes plataformas legítimas de exportación hacia Estados Unidos.
Es decir, el señalamiento reconoce precisamente que el posible transbordo puede estar mezclado con enormes volúmenes de comercio legítimo.
Un análisis de la Oficina de Análisis Económico y Comercial (OTEA), perteneciente al Departamento de Comercio estadounidense, buscó identificar el fenómeno con mayor precisión utilizando información aduanera a nivel de transacción.
Su metodología consideró un producto como transbordado cuando una mercancía con el mismo código comercial era importada desde China y posteriormente exportada hacia Estados Unidos desde la misma región y durante el mismo trimestre.
Con ese criterio, la oficina calculó que durante 2025 alrededor de 67,000 millones de dólares en mercancías destinadas a Estados Unidos fueron transbordados desde China a través de México, India y Vietnam, con una pérdida estimada de 28,000 millones de dólares en ingresos arancelarios.
Guanajuato-Querétaro aparece en el informe
Uno de los puntos más relevantes para México es la identificación del corredor industrial Guanajuato-Querétaro.
La Casa Blanca lo menciona como un posible punto de tránsito para productos como motores eléctricos, generadores, transformadores y convertidores estáticos.
El señalamiento resulta especialmente sensible por la importancia industrial de esta zona. El propio gobierno mexicano ha descrito el corredor Guanajuato-Querétaro como una región de alta actividad industrial y estratégica para la conectividad del país.
Sin embargo, hablar de un “posible punto de tránsito” no equivale a acusar a todas las empresas instaladas en la región de realizar operaciones ilegales. El informe estadounidense utiliza patrones comerciales para identificar riesgos que posteriormente pueden ser sujetos a mayor vigilancia.
La Casa Blanca estima que el transbordo tiene efectos que van mucho más allá de los aranceles. Bajo su escenario central de 75,000 millones de dólares, el reporte calcula el desplazamiento de aproximadamente 450,000 empleos, una reducción anual del PIB estadounidense de entre 113,000 y 150,000 millones de dólares y pérdidas de ingresos federales asociadas de entre 19,000 y 26,000 millones.
Estas cifras son estimaciones del gobierno estadounidense, no pérdidas observadas directamente ni un cálculo aceptado de manera universal.
La Casa Blanca sostiene que el problema aumentó después de que los mayores aranceles a China generaron incentivos para redirigir mercancías a través de otros países.
¿Habrá consecuencias para México?
Por ahora, el informe no anuncia nuevos aranceles o sanciones específicas contra México por este señalamiento.
Su objetivo inmediato es establecer un diagnóstico y un marco para medir si disminuyen los flujos considerados sospechosos, así como las pérdidas arancelarias y otros costos económicos asociados.
La administración Trump también está recurriendo a herramientas tecnológicas para reforzar la detección de posibles irregularidades en las cadenas de suministro y el origen de los productos.
El tema, sin embargo, adquiere especial relevancia para México por su estrecha integración comercial con Estados Unidos y por la discusión sobre las reglas de origen en Norteamérica.
Para las empresas mexicanas, el nuevo escrutinio estadounidense puede elevar la importancia de documentar dónde se fabrican los productos, de dónde provienen sus componentes y cuánto valor realmente se agrega en México.
El mensaje de Washington es claro: en la nueva etapa de su confrontación comercial con China, ya no solo observará lo que llega directamente desde territorio chino, sino también las rutas que esas mercancías recorren antes de cruzar la frontera estadounidense.










