Volkswagen busca enfrentar la presión de la competencia china, los altos costos y los aranceles de Estados Unidos con una profunda transformación de su negocio.
Volkswagen anunció este jueves un plan de reestructuración que contempla una reducción de hasta 50% en su gama de modelos y una disminución de su capacidad de producción a 9 millones de vehículos al año, como parte de una estrategia para mejorar su competitividad.
La decisión fue dada a conocer tras una reunión del consejo de supervisión del grupo automotriz, en la que se discutieron medidas para transformar el modelo de negocio del mayor fabricante de automóviles de Europa.
De acuerdo con la compañía, la reducción de modelos será gradual y estará enfocada en concentrar la oferta en los segmentos de mercado con mayor rentabilidad.
Crecen las tensiones por posibles recortes
Aunque Volkswagen no confirmó cifras oficiales sobre despidos, diversas fuentes señalaron que el presidente ejecutivo, Oliver Blume, evalúa un plan que incluiría la eliminación de hasta 100,000 empleos y el cierre de cuatro plantas en Alemania.
La posibilidad de estos recortes provocó protestas de trabajadores en distintas instalaciones de Volkswagen en Alemania, en rechazo a las medidas que podrían afectar a miles de empleados.
Los desafíos que enfrenta Volkswagen
La automotriz atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años debido a diversos factores que han presionado sus resultados:
- Altos costos de producción en Alemania.
- Exceso de capacidad instalada en el mercado europeo.
- Mayor competencia de fabricantes chinos, especialmente en vehículos eléctricos.
- Aranceles de importación de Estados Unidos, que afectan la competitividad de la industria.
Estos factores han obligado a Volkswagen a replantear la estrategia que durante décadas sostuvo su liderazgo en Europa.
Reunión clave con sindicatos
Durante la sesión del consejo de supervisión realizada en la sede de Wolfsburgo, Oliver Blume sostuvo conversaciones con los representantes sindicales, quienes mantienen una postura de rechazo frente a nuevos recortes dentro del grupo.
Los sindicatos buscan evitar medidas que afecten el empleo en las distintas marcas del conglomerado, entre ellas Audi y Porsche, que también forman parte de Volkswagen.











