Toyota trasladará la producción de la Tacoma a Texas; analistas ven mayor incertidumbre por el T-MEC y los aranceles.
La decisión de Toyota de trasladar la producción de su camioneta Tacoma desde Tijuana, Baja California, hacia San Antonio, Texas, sucede en medio de un entorno de incertidumbre comercial entre México y Estados Unidos y podría convertirse en el primer movimiento de una reconfiguración de la industria automotriz instalada en territorio mexicano.
La automotriz informó que invertirá 3 mil 600 millones de dólares en el vecino del norte y que el cambio será gradual durante los próximos cuatro años y que forma parte de la expansión de su complejo industrial en Texas, donde construirá una segunda línea de producción, ampliará las instalaciones en 2.5 millones de pies cuadrados y creará 2 mil nuevos empleos.
Para Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, el anuncio ocurre en un momento clave para la relación comercial entre ambos países.
La especialista considera que no es casualidad que Toyota haya dado a conocer la inversión poco después de que Estados Unidos optara por realizar revisiones anuales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A ello se suma el impacto de la política arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, que mantiene un arancel de 25% para vehículos que no cumplen con determinados niveles de contenido regional.
De acuerdo con Siller, la decisión de Toyota refleja la creciente incertidumbre que enfrentan las empresas automotrices sobre el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos.
Los aranceles ya están modificando el mapa automotriz
El impacto de los aranceles no ha sido igual para todas las armadoras. Según el análisis de Banco Base, las exportaciones desde México de Mazda, Audi, BMW, Volkswagen, KIA, Nissan y Ford han registrado las mayores caídas.
En contraste, Chrysler, General Motors y Toyota han logrado incrementar sus exportaciones hacia Estados Unidos debido a que una mayor proporción de sus vehículos cumple con las reglas de contenido regional que permiten excluir parte de la producción del arancel estadounidense.
Este comportamiento, señala Siller, muestra que las empresas ya están ajustando sus estrategias de producción para mantener competitividad en el mercado norteamericano.
¿Puede haber un efecto dominó?
La preocupación, advierte la economista, es que Toyota no sea un caso aislado. Si otras armadoras concluyen que producir en Estados Unidos resulta más competitivo frente al nuevo entorno comercial, podrían optar por trasladar parte de su producción fuera de México.
Ese escenario tendría consecuencias directas para la economía nacional.
Entre ellas destacan una reducción de las exportaciones automotrices, menores flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) y un impacto sobre el empleo formal generado por una de las industrias más importantes del país.
Hasta ahora, ninguna otra empresa ha anunciado oficialmente un movimiento similar al de Toyota.
Lo que México podría perder
La importancia de la decisión radica en el peso que tiene Toyota dentro de la industria automotriz mexicana.
En junio de 2026, la empresa representó 7.97% de toda la producción nacional de vehículos ligeros.
Además, la Tacoma concentra 88.08% de la producción de Toyota en México, mientras que la versión híbrida representa el 11.92% restante.
En materia de comercio exterior, la pickup tiene un peso todavía mayor: representa 8.15% de todas las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros y 93.64% de las exportaciones de Toyota realizadas desde territorio nacional.
Aunque la compañía aseguró que mantendrá operaciones en México, la salida gradual de la Tacoma convierte a Texas en el nuevo centro estratégico para la producción de camionetas de la marca y abre un debate sobre el futuro de la manufactura automotriz mexicana en un entorno de mayor proteccionismo comercial.









