Banamex ve potencial para recuperar petróleo de campos maduros, pero advierte que el acuerdo entre Pemex y Petrobras aún no garantiza inversiones.
La alianza entre Pemex y Petrobras abre una oportunidad para que la petrolera mexicana aproveche la experiencia tecnológica de su contraparte brasileña y recupere más hidrocarburos de campos maduros, sin embargo, todavía está lejos de representar un cambio estructural para la industria petrolera nacional.
Así lo plantea Banamex en su Reporte Económico, en el que analiza los alcances del memorando de entendimiento firmado por ambas empresas estatales el pasado 23 de junio de 2026.
El acuerdo establece una plataforma para evaluar y eventualmente desarrollar proyectos conjuntos de exploración, producción y procesos industriales, además del intercambio de conocimiento en materia regulatoria e institucional.
Pero el memorando no es vinculante y por ello, Banamex considera que su impacto económico dependerá de que las conversaciones se conviertan posteriormente en instrumentos específicos de inversión, desarrollo y asociación operativa.
Petrobras una ayudar para campos maduros
Uno de los puntos de mayor interés para México está en la posibilidad de incrementar la extracción sin depender exclusivamente de nuevos descubrimientos.
El acuerdo contempla el intercambio de tecnologías para elevar la recuperación de hidrocarburos en campos maduros mediante técnicas secundarias y terciarias.
La recuperación secundaria puede utilizar la inyección de agua o gas para mantener la presión de un yacimiento y desplazar más petróleo hacia los pozos. La terciaria incorpora procesos más sofisticados, como inyección de químicos, vapor o CO₂.
Para Pemex, estas tecnologías podrían ayudar a prolongar la vida productiva de activos existentes y moderar el deterioro de la producción petrolera.
Banamex identifica a Cantarell como un ejemplo relevante debido a que su declive estructural ha sido uno de los factores detrás de la caída de la plataforma petrolera mexicana.
La brecha entre Pemex y Petrobras
El análisis también evidencia las diferencias entre las dos petroleras latinoamericanas.
De acuerdo con Banamex, Petrobras terminó 2025 con una producción superior a 2.3 millones de barriles diarios y un margen EBITDA de 52%, respaldada por su experiencia en aguas profundas, presal y proyectos offshore de alta complejidad.
Pemex, en contraste, estabilizó su operación cerca de 1.6 millones de barriles diarios, con un margen EBITDA ajustado de aproximadamente 13%.
Esto significa que por cada 100 pesos vendidos, Pemex generó alrededor de 12.7 pesos de EBITDA ajustado, según los cálculos incluidos en el reporte.
La petrolera mexicana también enfrenta desafíos en restitución de reservas, inversión, refinación y endeudamiento.
Trion muestra el tamaño del reto en aguas profundas
La experiencia de Petrobras también podría ser relevante para desarrollar el potencial mexicano en aguas profundas y ultraprofundas del Golfo de México.
Banamex utiliza el campo Trion para dimensionar el desafío.
Descubierto por Pemex en 2012, se localiza en el Cinturón Plegado Perdido, aproximadamente a 180 kilómetros de la costa mexicana y en aguas cercanas a los 2,500 metros de profundidad.
El proyecto, actualmente desarrollado mediante una asociación con capital privado, tiene una capacidad de producción esperada cercana a 100,000 barriles diarios y prevé alcanzar su primer petróleo en 2028.
Para Banamex, Trion representa la primera vía para que Pemex participe en producción en aguas profundas, donde sus capacidades son más limitadas frente a su experiencia en aguas someras.
¿Por qué Pemex se quedó atrás?
El reporte identifica dos obstaculos, el primero es financiero ya que durante décadas, una parte importante de los recursos generados por Pemex fue transferida al gobierno mediante impuestos, derechos y aprovechamientos, reduciendo su capacidad de reinversión.
Aunque la carga fiscal disminuyó en los últimos años, Banamex señala que buena parte de los recursos disponibles se ha dirigido a deuda, pagos a proveedores, operación corriente y proyectos prioritarios de refinación, en lugar de proyectos de frontera intensivos en capital.
El segundo factor es institucional. Los cambios en la política energética mexicana han modificado las posibilidades de Pemex para asociarse con operadores especializados.
La alianza tiene que demostrar resultados
Pemex ya cuenta con antecedentes de memorandos de cooperación que no necesariamente terminaron en inversiones.
En 2014 firmó acuerdos con distintas compañías para intercambiar conocimiento y analizar oportunidades en aguas profundas, campos maduros, crudos pesados e infraestructura de gas natural.
Por ello, Banamex considera que el nuevo entendimiento con Petrobras debe avanzar hacia una siguiente etapa para generar efectos económicos concretos.










