Fitch reconoce la apertura del gobierno a contratos mixtos, pero advierte que aún no observa inversiones privadas transformadoras en Pemex.
La apertura a una mayor participación del sector privado en Petróleos Mexicanos (Pemex) todavía no genera inversiones de una magnitud capaz de transformar la situación de la petrolera estatal, advirtió Fitch Ratings.
Shelly Shetty, directora de soberanos para las Américas y Europa Emergente de Fitch, señaló que el gobierno mexicano ha mostrado disposición para ampliar los esquemas de inversión conjunta con particulares; sin embargo, la calificadora todavía no identifica proyectos privados que representen un cambio sustancial para Pemex.
“Seguro que el gobierno está a favor de inversiones mixtas más amplias en el caso de Pemex, pero todavía no hemos visto ninguna inversión transformadora importante proveniente del sector privado”, afirmó durante Fitch on Mexico 2026, evento celebrado este miércoles en Ciudad de México.
Contratos mixtos abren Pemex a capital privado
En abril de 2025 fueron publicados los Lineamientos de los Esquemas para Desarrollo Mixto de la petrolera. Estos mecanismos permiten que Pemex y sus filiales celebren contratos con particulares y utilicen modalidades para compartir costos, gastos, inversiones y riesgos relacionados con sus actividades.
El marco jurídico contempla además la definición de un modelo financiero y un procedimiento para seleccionar a los participantes de los contratos mixtos.
La apertura busca incorporar capital y capacidades privadas sin que Pemex pierda el papel central establecido por la nueva política energética.
Para Fitch, sin embargo, la existencia de estos instrumentos todavía no se ha traducido en una inversión privada con capacidad de modificar sustancialmente las perspectivas de la empresa.
Los problemas de Pemex pesan sobre México
La lectura de Fitch va más allá del desempeño operativo de la petrolera.
Shetty señaló que los problemas de Pemex han tenido un impacto en el balance soberano, un elemento relevante debido a la relación financiera entre la empresa pública y el gobierno federal.
La evaluación de la petrolera cobra importancia porque el Estado ha recurrido durante años a diferentes mecanismos de respaldo financiero para atender sus obligaciones y necesidades de inversión.
En este escenario, atraer capital privado mediante contratos mixtos puede convertirse en una herramienta para compartir los elevados requerimientos financieros y operativos de determinados proyectos.
La advertencia de Fitch apunta precisamente a la escala: la apertura existe, pero la calificadora aún no identifica una inversión privada que pueda considerarse transformadora para Pemex.
Capital privado, una prueba para Pemex
La capacidad de los nuevos esquemas para atraer inversiones será uno de los indicadores clave para medir el alcance de la nueva estrategia de Pemex.
Los lineamientos publicados en 2025 establecieron formalmente la posibilidad de desarrollar proyectos en los que la petrolera y particulares compartan inversiones y riesgos.
Pero para Fitch el paso siguiente todavía está pendiente: que esa apertura se traduzca en capital privado de una escala suficientemente grande para modificar las perspectivas financieras u operativas de Pemex.
Así, el reto no está únicamente en permitir la entrada de particulares, sino en conseguir proyectos capaces de aportar capital y capacidad operativa en una magnitud relevante para la petrolera y, eventualmente, reducir las presiones que representa para las finanzas públicas.








