Moody’s vincula el deterioro fiscal de México con el respaldo continuo a Pemex y el aumento de la deuda.
Pemex se mantiene como uno de los principales riesgos para las finanzas públicas mexicanas y para la calificación crediticia del país, de acuerdo con Moody’s Ratings. La agencia considera que los problemas financieros y operativos de la petrolera obligan al gobierno a destinar recursos constantes para su rescate, lo que presiona el déficit, incrementa la deuda y limita la capacidad de consolidación fiscal.
Durante una entrevista en el podcast Norte Económico de Banorte, Renzo Merino, vicepresidente y analista senior de crédito de Moody’s Ratings, explicó que el apoyo financiero otorgado por el gobierno federal a Pemex fue uno de los factores que influyeron en la reciente rebaja de la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3.
Según el especialista, aunque el gobierno realizó esfuerzos para mejorar la recaudación y contener algunos gastos durante 2025, parte de esos avances se vieron neutralizados por los recursos destinados a la petrolera.
“Mucho de esta consolidación fiscal que se logró en 2025 se vio revertida por esta política de apoyo a Pemex, que le costó casi medio punto del PIB el año pasado al gobierno”, afirmó.
El costo fiscal de rescatar a Pemex
Uno de los principales riesgos identificados por Moody’s es el impacto que tiene la petrolera sobre las cuentas públicas.
La calificadora señaló que el déficit del gobierno federal con seguridad social pasó de 5.3% del PIB en 2024 a 4.9% en 2025, una reducción menor a la prevista. Entre las razones se encuentra la necesidad de seguir respaldando financieramente a Pemex.
Para la agencia, la combinación de bajo crecimiento económico, mayores costos financieros y gastos rígidos ya representa un desafío para las finanzas públicas. A ello se suma la carga que implica sostener a una empresa que continúa requiriendo apoyo gubernamental.
Moody’s estima que la deuda del gobierno federal pasó de alrededor de 40% del PIB en 2023 a casi 50% en 2025 y podría acercarse a 55% hacia 2028 si no se corrigen las tendencias actuales.
Aunque la deuda de Pemex no forma parte directamente de las métricas de deuda soberana utilizadas por Moody’s, la agencia considera a la petrolera como un importante pasivo contingente para el gobierno mexicano.
Esto significa que, ante cualquier deterioro adicional en la situación financiera de la empresa, existe una alta probabilidad de que el Estado tenga que intervenir nuevamente con recursos públicos.
Merino explicó que los apoyos otorgados durante 2025, incluidos mecanismos financieros y fideicomisos para inversiones, aumentaron las obligaciones potenciales del gobierno.
Desde la perspectiva de la calificadora, este escenario genera incertidumbre sobre la capacidad del país para reducir su deuda y fortalecer sus finanzas en el mediano plazo.
Pérdidas operativas y flujo negativo
Otro de los riesgos señalados por Moody’s es la situación operativa de la petrolera.
“La compañía tiene pérdidas operativas y flujo de efectivo negativo”, indicó Merino.
La agencia considera que mientras Pemex no logre mejorar de manera estructural su desempeño financiero, seguirá dependiendo del respaldo gubernamental para cumplir con sus compromisos.
Esta dependencia representa un riesgo doble: por un lado, limita los recursos disponibles para otras prioridades públicas y, por otro, mantiene la presión sobre la percepción de riesgo de México ante inversionistas y mercados internacionales.
Moody’s también cuestionó la estrategia enfocada en la refinación y la llamada soberanía energética, al considerar que ha contribuido a mantener presiones sobre la rentabilidad de la empresa.
Para la calificadora, la falta de mejoras sostenidas en la generación de ingresos y en la eficiencia operativa dificulta que Pemex reduzca su necesidad de apoyo público.
Aunque Moody’s mantuvo una perspectiva estable para la calificación soberana del país, advirtió que la evolución de Pemex seguirá siendo un factor determinante para evaluar el riesgo crediticio de México.
La agencia reconoce fortalezas como el tamaño de la economía mexicana, su integración con Estados Unidos y la credibilidad del Banco de México. Sin embargo, considera que la situación de la petrolera continúa siendo uno de los principales desafíos para mejorar el perfil financiero del país.
Para Moody’s, reducir la dependencia de apoyos gubernamentales, mejorar la rentabilidad de Pemex y contener el crecimiento de la deuda pública serán elementos clave para disminuir los riesgos fiscales en los próximos años.
Por ahora, la petrolera sigue siendo vista como una fuente de vulnerabilidad para las finanzas nacionales, debido al costo que implica su rescate recurrente y a la incertidumbre sobre su capacidad para operar de manera sostenible sin apoyo del gobierno.








