La medida forma parte de una propuesta de la USTR que también alcanzaría a Canadá, la Unión Europea y Reino Unido; Economía confía en que no prosperará durante la revisión del T-MEC
En plena revisión del T-MEC, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) propuso imponer un arancel adicional de 10% a las importaciones mexicanas como parte de una investigación relacionada con la entrada de bienes producidos mediante trabajo forzoso en terceros países.
La medida fue dada a conocer el 2 de junio en el marco de una investigación bajo la Sección 301, mecanismo utilizado por Washington para responder a prácticas comerciales que considera injustas o perjudiciales para sus intereses económicos.
La propuesta no solo involucra a México. También contempla incrementos arancelarios para otras 13 economías, entre ellas la Unión Europea, Canadá, Argentina y Reino Unido. Para otras 46 naciones sujetas a la misma investigación, el gobierno estadounidense plantea tarifas adicionales de hasta 12.5%.
Investigación apunta a controles insuficientes
De acuerdo con la USTR, la investigación identifica presuntas deficiencias en la prohibición y aplicación efectiva de medidas para impedir la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso en terceros países.
Bajo ese argumento, Estados Unidos considera que diversos socios comerciales no han establecido controles suficientes para evitar que este tipo de mercancías ingresen a sus mercados y posteriormente formen parte de cadenas de suministro internacionales.
La propuesta forma parte de una estrategia más amplia de la administración estadounidense para mantener mecanismos de protección comercial luego de que algunos instrumentos utilizados previamente enfrentaran obstáculos legales.
A través de un comunicado de prensa la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, aclaró que la decisión aún no es definitiva y que actualmente se encuentra en una etapa preliminar.
La dependencia explicó que la propuesta deberá pasar por un periodo de consultas, recepción de comentarios y discusiones técnicas que se desarrollarán durante los próximos 45 días.
Además, recordó que la investigación bajo la Sección 301 está vinculada a la búsqueda de alternativas para sustituir otras medidas arancelarias aplicadas por Estados Unidos, como las derivadas de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), algunas de las cuales fueron invalidadas por tribunales estadounidenses.
“La propuesta no constituye una medida definitiva”, subrayó la Secretaría de Economía.
Confianza en las negociaciones del T-MEC
El gobierno mexicano aseguró que continuará presentando argumentos técnicos y jurídicos para evitar la imposición de nuevos aranceles.
La dependencia confió en que las mesas de diálogo bilateral que sostienen México y Estados Unidos en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permitan modificar o descartar la propuesta.
La posible aplicación de nuevos gravámenes surge en un momento particularmente sensible para la relación comercial entre ambos países, cuando ya se discuten temas como reglas de origen, contenido regional, acero, aluminio, industria automotriz y seguridad económica.
De concretarse, el nuevo arancel representaría una presión adicional para sectores exportadores mexicanos que dependen del mercado estadounidense, principal destino de las ventas externas del país.
Por ahora, la propuesta permanecerá en consulta pública mientras avanzan las negociaciones entre ambos gobiernos, en un contexto donde México busca preservar las condiciones preferenciales que le han permitido mantener una posición privilegiada frente a otros competidores globales.









