La OCDE advierte que el exceso de acero impulsado por China amenaza a productores como México, cuya producción cayó 6% en 2025.
La industria del acero en México enfrenta un escenario cada vez más difícil. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que el exceso de capacidad siderúrgica mundial continúa creciendo y amenaza con generar nuevas distorsiones en los mercados internacionales, una situación que ya está impactando a productores mexicanos.
El principal detonante vuelve a ser China. Aunque la demanda interna del gigante asiático se ha desacelerado, sus empresas siderúrgicas continúan aumentando sus exportaciones, inundando los mercados internacionales con acero más barato y elevando la presión sobre competidores de todo el mundo.
El acero es un insumo fundamental para sectores estratégicos de la economía mexicana, como la construcción, la industria automotriz, la fabricación de maquinaria y la infraestructura.
Sin embargo, la OCDE estima que la producción de acero bruto en México cayó 6% durante 2025 y apenas registrará un crecimiento de 0.6% en 2026.
Lo anterior es resultado de la menor demanda interna y las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, principal destino de las exportaciones mexicanas del sector.
La combinación de ambos elementos ha reducido la competitividad de la industria nacional justo cuando la sobreoferta global alcanza niveles preocupantes.
China vuelve a dominar el mercado
El informe OECD Steel Outlook 2026 revela que los fabricantes chinos exportaron un récord de 131 millones de toneladas de acero en 2025, un aumento de 153% respecto a 2020.
La cifra incluso supera toda la producción anual de acero de la Unión Europea.
Además, la OCDE señala que empresas siderúrgicas chinas continúan recibiendo importantes subsidios gubernamentales, lo que les permite mantener precios competitivos en el mercado internacional.
Para los productores mexicanos, esto significa competir contra acero extranjero con costos artificialmente reducidos.
El riesgo para empleos e inversiones
La organización internacional prevé que el exceso de capacidad global alcance 745 millones de toneladas en 2028, una cifra superior en 319 millones de toneladas a toda la producción actual de los países miembros de la OCDE.
Cuando existe más acero disponible del que demanda el mercado, los precios caen y las empresas enfrentan menores márgenes de ganancia.
Esto puede traducirse en menores inversiones, cancelación de proyectos industriales y presión sobre el empleo en las regiones donde opera la industria siderúrgica.
México ya intenta contener parte de este fenómeno. A finales de 2025, el Congreso aprobó modificaciones a la Ley General de Impuestos de Importación y Exportación para elevar aranceles al acero proveniente de países con los que no existen acuerdos comerciales.
La medida forma parte del denominado Plan México, que busca fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones.
Un problema que podría empeorar
La OCDE advierte que el problema no se limita a la sobreproducción.
También existen señales de que parte del acero chino está llegando indirectamente a mercados occidentales a través de terceros países, particularmente en el sudeste asiático, lo que podría permitir evadir algunas medidas comerciales.
A ello se suman nuevos desafíos como el aumento de los costos energéticos, las tensiones geopolíticas y las restricciones en materias primas clave para la fabricación de acero.
Para México, el panorama es claro: mientras la economía global intenta absorber una creciente ola de acero barato, la industria nacional deberá competir en un entorno cada vez más difícil.
Aunque la OCDE prevé una recuperación gradual en los próximos años, el organismo advierte que la presión sobre los productores continuará mientras persista la sobreoferta impulsada por China y otros grandes fabricantes fuera de la organización.









