El sector automotriz de Norteamérica debe prepararse para nuevas exigencias comerciales y regulatorias. BCG advierte que una revisión del T-MEC traerá mayores costos y complejidad para las armadoras.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría encarecer la producción de vehículos en Norteamérica e incluso elevar los precios para consumidores si las reglas comerciales se endurecen o desaparece el acuerdo. Una eventual derogación del tratado implicaría un costo adicional de 33 mil millones de dólares en aranceles para la industria automotriz regional, advirtió la firma de consultoría Boston Consulting Group (BCG).
En su estudio “USMCA (T-MEC) 2.0: Un punto de inflexión para el sector automotriz de Norteamérica”, la consultora señala que fabricantes de vehículos y proveedores deben prepararse desde ahora para enfrentar mayores costos, más complejidad administrativa y posibles restricciones de acceso al mercado.
El T-MEC seguirá, pero operar será más caro
De acuerdo con BCG, incluso si el tratado se mantiene vigente tras su revisión, las empresas automotrices enfrentarán un entorno más complejo y costoso.
La consultora prevé mayores requisitos regulatorios, procesos de cumplimiento más estrictos y nuevas exigencias que podrían incrementar los costos operativos de fabricantes y proveedores en los tres países.
“Los fabricantes de equipos originales y los proveedores deben comenzar a prepararse desde ahora”, recomienda el reporte.
La advertencia es relevante para México, donde la industria automotriz representa uno de los principales motores de exportación y una pieza clave de la integración productiva con Estados Unidos y Canadá.
El escenario más severo analizado por BCG contempla la desaparición del T-MEC.
En ese caso, la industria automotriz de Norteamérica tendría que absorber alrededor de 33,000 millones de dólares en aranceles adicionales, un costo que afectaría la competitividad de armadoras y fabricantes de autopartes instalados en la región.
Además del impacto sobre las empresas, la consultora advierte que estos costos podrían trasladarse parcialmente a los consumidores mediante vehículos y autopartes más caros.
También existirían riesgos para nuevas inversiones y para la estabilidad de las cadenas de suministro que durante décadas han integrado la producción automotriz entre México, Estados Unidos y Canadá.
Washington busca más contenido hecho en EU
Uno de los temas que anticipa mayores tensiones durante la revisión del acuerdo es la intención de Estados Unidos de fortalecer los requisitos de contenido nacional.
Según BCG, uno de los puntos más ríspidos será el intento de Washington por imponer una cuota específica de contenido fabricado exclusivamente en territorio estadounidense.
Actualmente, las reglas de origen del T-MEC exigen determinados porcentajes de contenido regional para acceder a beneficios arancelarios. Sin embargo, una exigencia enfocada únicamente en producción estadounidense modificaría el modelo de integración que ha permitido a México convertirse en una potencia exportadora de vehículos y autopartes.
Para las empresas, esto implicaría replantear estrategias de abastecimiento, inversiones y ubicación de plantas productivas.
Punto de inflexión para la industria automotriz
BCG considera que la revisión del T-MEC marcará un antes y un después para la industria automotriz de Norteamérica.
Las compañías deberán prepararse para un escenario de mayor incertidumbre comercial, fortalecer sus estrategias de cumplimiento regulatorio y evaluar posibles ajustes en sus cadenas de suministro.
Aunque el tratado continúe vigente, la consultora anticipa que producir vehículos en la región será más costoso. Y si el acuerdo desaparece, el impacto podría traducirse en miles de millones de dólares en aranceles adicionales y en un encarecimiento de los automóviles para el mercado norteamericano.









