La crisis en Medio Oriente y la incertidumbre en la revisión del T-MEC han propiciado fuertes presiones en el sector industrial.
Una de las consecuencias de la crisis en Medio Oriente fue el cierre del Estrecho de Ormuz, lo cual propició el incremento de los costos de transporte internacional. En México este suceso impactó principalmente en la inflación energética y la ruptura de cadenas de suministro industriales.
Otro de los factores que ha influido en ejercer presión en el sector industrial es la incertidumbre respecto a la revisión del T-MEC, específicamente en sectores como el automotriz, metalmecánico, químico y agroindustrial.
En ese sentido, la consultora LEXAT informó que durante el periodo del 27 al 31 de julio de 2026, la crisis en Medio Oriente no tuvo avances diplomáticos relevantes, además de que la tensión por parte de la presencia naval estadounidense se mantuvo latente. Ante esta situación, el bloqueo en el Estrecho de Ormuz mantuvo restringido gran parte del tránsito marítimo regular, obligando a desviar las rutas por el Cabo de Buena Esperanza, situación que incrementó los costos de transporte internacional.
En México este conflicto es una amenaza diaria a los precios de los combustibles fósiles y el diésel, las cuales, pese a los intentos del Gobierno de México para contener su alza, han elevado los costos del transporte de carga en los corredores logísticos que conectan los centros manufactureros del Bajío y el norte del país con la frontera estadounidense.
Por otro lado, las negociaciones del T-MEC que comenzaron el pasado 20 de julio no han podido concretar acuerdos que brinden certidumbre en sectores como acero, aluminio y biotecnología agrícola, así como en temas de aranceles y reglas de origen. En ese sentido, la industria automotriz es la que enfrenta mayores presiones debido a la exigencia de acreditar la trazabilidad del acero y el aluminio mediante certificados de fundición primaria, requisito de las regulaciones de la Sección 232.
El sector industrial en México no sólo enfrenta una constante crisis por la latente amenaza en un incremento de precio en los combustibles, sino por los costos logísticos y controles aduaneros que, debido a las imposiciones estadounidenses, han endurecido las reglas de origen, el uso de mecanismos de sanción derivados del Tratado y las auditorías digitales por parte de Estados Unidos.









