El almacenamiento de energía gana terreno en México como una solución clave para reducir costos eléctricos y acelerar la transición energética industrial.
El almacenamiento de energía ha dejado de ser una promesa lejana para consolidarse como un pilar estratégico del mercado eléctrico mexicano. Aunque inicialmente se percibió como una solución futura, hoy se presenta como un negocio real que ofrece ahorros significativos y eficiencia operativa para la industria.
En los inicios del auge renovable, la solución más sencilla era la instalación de paneles solares fotovoltaicos. Sin embargo, esta tecnología enfrentaba una limitante crítica: la electricidad debía consumirse al instante o inyectarse a la red, perdiendo la oportunidad de un aprovechamiento total por parte del usuario.
Actualmente, los sistemas de almacenamiento permiten gestionar la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica. Esta capacidad de “guardar” la energía generada durante el día para utilizarla en horas de mayor demanda o durante la noche es lo que dota de verdadera autonomía y estabilidad al sistema.
“El auge de la movilidad eléctrica ha sido el catalizador para que numerosas empresas desarrollen sistemas de almacenamiento de alta potencia, que destacan por su calidad y estándares de seguridad”, afirma Bernd Rohde, CEO y Miembro del Consejo Directivo de Italian German Exhibition Company para Norteamérica.
En entrevista exclusiva, Rohde enfatiza que el concepto de almacenamiento trasciende el uso convencional de baterías ya que también el hidrógeno verde ‘es una forma increíble’ de respaldo, señala.
Desde su óptica, esto cobra sentido en un momento donde el sector eléctrico mexicano parece abrirse de nuevo. En ese sentido, considera que la colaboración público-privada es, sin duda, el motor indispensable para alcanzar las metas nacionales de descarbonización que ya no se ven como opción, sino una necesidad.
La transición energética ya no es un plan a largo plazo, sino un despliegue tecnológico que ocurre en tiempo real.
“Hoy tenemos plantas automotrices que, sin mencionar marcas, deben cumplir en México con los mismos estándares de descarbonización que exigen en Alemania, Japón o China. Esta presión global está impulsando a las empresas a invertir en parques solares propios y esquemas de autogeneración”, explica Rohde.
Este dinamismo se ve respaldado por un impulso normativo que incluso aumentó la capacidad en generación distribuida, y por la disposición del gobierno federal a analizar y apoyar proyectos de inversión en energías renovables, ofreciendo respuestas rápidas y, en la mayoría de los casos, positivas a los inversionistas.
Termina de leer la entrevista en la revista digital mayo 2026, da clic aquí.
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