Sebastián Figueroa Gasque busca romper el status quo de que el gobierno corporativo es solo un requisito o una moda. Su objetivo es que las empresas medianas vean esta medida como una inversión rentable
Sebastián Figueroa Gasque, CEO de Fullgas, fue nombrado presidente del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas (IMMPC), una organización sin ánimo de lucro que, desde su fundación en 2011, impulsa la transformación y profesionalización del ecosistema empresarial en México.
La transición de liderazgo se produce en un momento crucial para las empresas en México, donde la tasa de mortalidad empresarial es alarmantemente alta, especialmente entre las empresas familiares.
“Más del 90% de las empresas en el país son familiares, y menos del 10% logran trascender a una tercera generación”, reveló Jesús Asencio, de GPI Global Practice México.

El Instituto cuenta con un centro de investigación y desarrollo que estudia prácticas exitosas de organizaciones a nivel global, generando estudios e información relevante sobre gobierno corporativo, empresas familiares y compliance. Esta investigación es fundamental para comprender la magnitud y las causas de los problemas que enfrentan las empresas en el ecosistema empresarial.
De la teoría a la práctica
Sebastián Figueroa Gasque es un empresario con una sólida trayectoria en el sector energético, al frente de la marca gasolinera Fullgas, que cuenta con presencia desde Mérida hasta Ensenada. Desde su visión, el gobierno corporativo no debe limitarse a las grandes corporaciones, sino que puede implementarse de manera gradual mediante acciones sencillas, como la adopción de un gobierno consultivo, concebido como la antesala hacia una estructura corporativa más robusta.
A través de una anécdota, Figueroa Gasque recuerda cómo, años atrás, la informalidad en el sector gasolinero quedaba en evidencia con casos como el de un empresario que, para reducir costos, solo inscribía a la mitad de sus colaboradores en el Seguro Social.
En el caso de Fullgas, el sumarse a un esquema de cumplimiento total no solo dignificó el empleo local, sino que elevó “la vara” para la competencia, refiere su CEO.

Figueroa busca romper el status quo de que el gobierno corporativo es solo un requisito o una moda. Su objetivo es que las empresas medianas vean esta medida como una inversión rentable, no como un gasto, y que se animen a dar el primer paso.
Por su parte, Jesús Asencio reiteró que la responsabilidad del Instituto es fortalecer a las empresas para que puedan afrontar mejor los desafíos del sector, incluyendo nuevas regulaciones o iniciativas. El Instituto se concibe como un “gimnasio” o “vitaminas” que ayudan a las empresas a ser más fuertes y resilientes ante cualquier eventualidad.









