La próxima revisión del T-MEC, además de los aranceles, se centrará en sectores estratégicos como inteligencia artificial, minerales críticos y energía, de acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
De cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), además de los aranceles, existen otros sectores estratégicos sobre los que se centrará la discusión, se trata de energía, tecnología digital y minerales críticos.
De acuerdo con el National Trade Estimate Report on Foreign Trade Barriers de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), las principales preocupaciones del principal socio comercial de México están en energía, agricultura, regulación sanitaria, telecomunicaciones, servicios financieros y minería.
Este reporte anticipa los temas que después derivan en consultas formales, paneles de controversia o presiones directas en la negociación.
Inteligencia artificial y comercio digital
El documento destaca que uno de los frentes más dinámicos es el tecnológico. El capítulo de comercio digital del T-MEC fue considerado innovador cuando entró en vigor en 2020; sin embargo, la aceleración de la inteligencia artificial (IA) ha dejado rezagado el marco actual.
Estados Unidos busca elevar la IA a una categoría estratégica dentro del tratado, promoviendo estándares trilaterales sobre interoperabilidad, libre flujo de datos y una protección reforzada de la propiedad intelectual, para evitar medidas de localización de datos o impuestos digitales que fragmenten el mercado regional y consolidar un modelo regulatorio alineado con los intereses tecnológicos estadounidenses.
Para México, la homologación normativa podría facilitar la llegada de inversión tecnológica y fortalecer la integración regional, pero también reduciría el margen para una política industrial digital propia.
Además, la integración digital ocurre en paralelo a procesos de automatización que reconfiguran el empleo, un debate que aún no ha sido plenamente abordado en el marco del tratado.
Minerales críticos: eje industrial
Otro frente estratégico es el de los minerales críticos. De acuerdo con Víctor Gómez Ayala, director de Análisis Económico de Casa de Bolsa Finamex, lo que comenzó como una discusión sobre soberanía y concesiones, particularmente en torno al litio, ha evolucionado hacia un esquema de cooperación industrial con miras a la revisión de 2026.
Estos insumos son clave para la industria norteamericana: baterías, vehículos eléctricos, semiconductores y tecnologías de defensa dependen de ellos. México es el tercer exportador de minerales críticos hacia Estados Unidos, con una participación cercana al 7%, aunque enfrenta limitaciones en inventario y capacidad de procesamiento.
El USTR ha expresado inquietudes sobre la nacionalización del litio, restricciones a la inversión privada y la certidumbre jurídica. Estos temas podrían convertirse en puntos centrales de negociación bajo las disciplinas de inversión y acceso a mercado del T-MEC.
“Una integración más profunda en la cadena regional podría atraer inversión, elevar productividad y fortalecer la posición externa del país en un contexto de transición energética y creciente fragmentación geopolítica”, indicó Ayala.
Energía: el eje más sensible
Por otra parte, el sector energético sigue siendo el más delicado. Las controversias relacionadas con el trato a empresas estatales y las condiciones de competencia ya han derivado en consultas formales bajo el tratado. Pero más allá del plano jurídico, la discusión es industrial.
Estados Unidos impulsa reglas de contenido regional más estrictas, especialmente en el sector automotriz, para fortalecer las cadenas productivas frente a Asia. Sin embargo, este endurecimiento requiere una oferta energética competitiva y suficiente, particularmente de fuentes limpias.
Ayala comentó que, si la región aspira a consolidar cadenas de valor en vehículos eléctricos y manufactura avanzada, la disponibilidad de energía confiable y a precios competitivos será determinante.








