México enfrenta efectos mixtos por el aumento en el precio del petróleo: más ingresos, pero mayores costos e inflación, advirtió el Instituto de Finanzas Internacionales.
El incremento en los precios del petróleo está generando presiones fiscales y económicas en México, debido a la necesidad del gobierno de amortiguar el impacto en los combustibles, advirtió el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
De acuerdo con un análisis del organismo, aunque el país mantiene su posición como exportador de crudo, su creciente dependencia de productos refinados y gas natural importados ha modificado su exposición ante choques energéticos, colocándolo como un importador neto estructural de energía.
Más ingresos, pero también más presión fiscal
De acuerdo con el estudio, un aumento de 10 dólares por barril puede elevar los ingresos petroleros en aproximadamente 0.5 puntos del PIB, gracias a mayores exportaciones y flujos hacia Petróleos Mexicanos (Pemex).
Sin embargo, este beneficio se ve limitado por la política pública. El gobierno suele aplicar ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para contener el alza en los combustibles, lo que reduce el efecto positivo en las finanzas públicas.
En este contexto, el impacto fiscal es descrito como “mixto”, ya que los ingresos adicionales no se traducen plenamente en un fortalecimiento presupuestal.
Golpe al consumo y a la actividad económica
El encarecimiento del petróleo también repercute directamente en la economía real. El aumento en los costos de combustibles y electricidad:
- Reduce el poder adquisitivo de los hogares
- Incrementa los costos de producción en manufactura y servicios
- Añade presiones inflacionarias
Esto ocurre en un entorno de crecimiento moderado, lo que eleva los riesgos a la baja para la actividad económica.
México, en desventaja frente a la región
El estudio del IIF advierte que el alza del petróleo no beneficia de forma uniforme a América Latina, como se pensaba tradicionalmente.
Mientras países como Brasil y Argentina han fortalecido su posición como exportadores netos de energía, logrando mayores ingresos y mejoras en sus balanzas externas, México ha seguido una trayectoria distinta.
En la última década, el país ha incrementado su dependencia energética externa, lo que lo hace más vulnerable ante crisis de precios.
Cambio estructural en el modelo energético
El análisis destaca que el panorama energético regional ha cambiado de forma significativa, alterando la forma en que las economías responden a los shocks petroleros.
En el caso mexicano, esta transformación implica que el alza del crudo ya no representa un beneficio automático, genera tensiones fiscales adicionales y amplifica la vulnerabilidad ante factores externos
Además, el contexto global, marcado por tensiones geopolíticas y condiciones financieras restrictivas, agrava estos efectos.
Perspectiva: riesgos hacia adelante
El Instituto concluye que la actual crisis petrolera podría acentuar la divergencia económica en América Latina, en lugar de generar un impulso generalizado.
Para México, el reto será equilibrar:
- La estabilidad de precios internos
- La sostenibilidad fiscal
- Y la seguridad energética
Todo ello en un entorno donde el petróleo sigue siendo un recurso estratégico, pero con efectos cada vez más complejos.





