México y EUA negocian para fortalecer producción regional y reducir dependencia de Asia, Marcelo Ebrard apuesta por fabricar más en Norteamérica y eliminar aranceles.
En un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de cadenas de suministro, el gobierno mexicano avanza en una estrategia clave: fortalecer la producción en Norteamérica y reducir la dependencia de Asia, indicó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
“Pusimos aranceles porque consideramos que se está buscando ampliar el mercado con ayuda de su gobierno. Lo mismo los vehículos. Son precios abajo de inventario. Vas a quebrar a cualquier empresa, no importa cuál sea, porque tu precio de salida es menor a lo que le cuesta al señor de enfrente abrir su tienda”, explicó el funcionario.
Marcelo Ebrard justificó la imposición de aranceles, para tener condiciones de igualdad.
“El piso, que está muy disparejo, a favor, de estas empresas empiece a emparejarse. Ese es un derecho que México tiene. Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”, aseguró.
En paralelo, México enfrenta tensiones con China tras la imposición de aranceles a productos como acero, textiles, calzado y vehículos.
De acuerdo con Ebrard, estas medidas responden a prácticas desleales, como subsidios o precios por debajo del costo, en el caso del acero chino hasta 150 dólares más barato y vehículos con precios por debajo de mercado.
Ebrard también confirmó que México sostuvo una primera ronda formal de conversaciones con Estados Unidos en Washington, tras meses de trabajo técnico. El objetivo central: incrementar la producción regional en sectores estratégicos.
Uno de los temas más relevantes en la agenda bilateral es la alta dependencia de insumos asiáticos, especialmente en sectores clave como el farmacéutico.
Ebrard detalló que tanto México como Estados Unidos importan:
- 90% de insumos petroquímicos estratégicos (KSM)
- 85% de ingredientes activos farmacéuticos (API)
Esta situación representa un riesgo para la seguridad industrial y sanitaria, por lo que ambos países buscan relocalizar producción dentro de la región.
Aranceles, el principal punto de fricción
A pesar del avance en la cooperación, uno de los principales conflictos sigue siendo la política arancelaria, particularmente el arancel de 50% al acero impuesto por Estados Unidos.
Ebrard fue claro al señalar que este tipo de medidas generan incertidumbre y afectan la integración económica:
“Si queremos reducir nuestra dependencia de Asia, necesitamos reducir la incertidumbre y no tener cambios constantes en las reglas”, afirmó.
No obstante, destacó que el diálogo ha sido positivo y abre la puerta a posibles acuerdos en los próximos meses.
México, socio clave de Estados Unidos
El funcionario subrayó que México se encuentra en una posición privilegiada en el comercio global:
- Es el principal exportador hacia Estados Unidos
- El 85% de sus exportaciones no paga aranceles
- También es el principal importador de productos estadounidenses
Este nivel de integración refuerza la relevancia de México en la estrategia de nearshoring, que busca acercar la producción a los mercados de consumo.
¿Hacia un nuevo acuerdo comercial?
Las conversaciones entre México y Estados Unidos podrían escalar hacia una revisión más amplia del marco comercial vigente.
Ebrard señaló que, de no resolverse los temas actuales, se podría avanzar hacia un nuevo acuerdo o ajustes al tratado existente, con fecha clave hacia el 1 de julio, cuando se definirá la continuidad del esquema actual.
La estrategia mexicana combina dos frentes:
- Aprovechar el nearshoring para atraer inversión
- Defender su mercado interno frente a prácticas desleales
Sin embargo, el éxito dependerá de lograr certidumbre comercial con Estados Unidos y equilibrar las tensiones con China.
En un escenario global cada vez más fragmentado, México busca posicionarse como un hub estratégico de producción, aunque el camino implica negociaciones complejas y decisiones clave en política comercial.








