El empleo manufacturero subió 0.22% mensual en enero, pero cayó 2.52% anual y acumuló 35 meses de retrocesos.
Aunque el empleo manufacturero en México mostró un ligero respiro en el inicio del año, el balance sigue siendo negativo; la combinación de mayores costos laborales, la cautela en el gasto empresarial y un entorno económico más incierto profundizó el deterioro del mercado laboral en la industria, uno de los motores clave de la actividad productiva del país.
De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), en enero de 2026 el personal ocupado total en el sector aumentó 0.22% mensual, con cifras desestacionalizadas. Se trata del segundo avance consecutivo, luego de una racha de 10 meses de caídas.
Sin embargo, el repunte mensual no alcanzó para revertir la tendencia negativa de largo plazo. En comparación anual, el personal ocupado total en la manufactura registró una contracción de 2.52%, con lo que acumuló 35 meses consecutivos de retrocesos.
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, la magnitud de esta caída refleja la profundidad del problema. De hecho, la disminución anual de 2.52% es la segunda más severa para un mes de enero desde 2008, sólo por debajo del desplome de 8.11% observado en enero de 2009, en el contexto de la crisis financiera global.
No sólo pesan los aranceles
La especialista explicó que el deterioro del empleo manufacturero no puede explicarse únicamente por factores externos. Si bien la imposición de aranceles en Estados Unidos ha añadido presión sobre algunas ramas industriales, el debilitamiento del empleo revela un problema más amplio.
Entre los factores que explican esta tendencia destacan el incremento de los costos laborales, la prudencia de las empresas al momento de gastar e invertir ante el deterioro de las expectativas económicas, así como el ambiente de negocios más incierto en México, marcado por una mayor percepción de riesgo jurídico.
En otras palabras, el ajuste en el empleo responde tanto a presiones internacionales como a decisiones internas de las empresas, que han optado por contener contrataciones o reducir personal frente a un escenario de menor certidumbre.
Equipo de transporte, entre los más golpeados
Los datos del INEGI muestran que a nivel subsector, las mayores caídas anuales en enero de 2026 se concentraron en actividades estratégicas para la industria nacional.
El retroceso más profundo se observó en la fabricación de equipo de transporte, con una baja de 6.19% anual. Le siguieron la fabricación de maquinaria y equipo, con -5.11%; la fabricación de insumos textiles y acabado de textiles, con -4.00%; la fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir, con -3.73%; y las industrias metálicas básicas, con -3.53%.
En el caso de la fabricación de equipo de transporte, la caída de 6.19% también representa la segunda más profunda para un enero desde que hay registro, sólo detrás del desplome de 18.97% en enero de 2009.
Este dato es especialmente relevante por el peso que tiene este subsector en la manufactura mexicana, particularmente por su vínculo con las cadenas de exportación y el mercado de América del Norte.
Señales de debilidad persistente
El ligero avance mensual de enero podría interpretarse como una señal positiva en el corto plazo, pero aún resulta insuficiente para hablar de una recuperación sostenida. La persistencia de caídas anuales durante casi tres años confirma que el empleo manufacturero enfrenta una fase prolongada de debilidad.
Además, el entorno no luce favorable. Las empresas siguen enfrentando una estructura de costos más elevada, menor disposición a expandir gasto y una lectura más conservadora sobre el comportamiento de la economía en los próximos meses.
A ello se suman las tensiones comerciales con Estados Unidos, que continúan afectando las decisiones de producción, inversión y contratación en sectores clave de la industria.
Presión sobre uno de los motores productivos
Siller destaca que la manufactura ha sido históricamente uno de los pilares del empleo formal, la integración exportadora y la generación de valor agregado en México. Por ello, la prolongación de esta tendencia negativa en su mercado laboral enciende alertas sobre la capacidad del sector para sostener su dinamismo en 2026. En este sentido, el desempeño de los próximos meses será clave para determinar si el modesto avance de enero fue apenas un ajuste temporal o el inicio de una estabilización todavía frágil.








