Grupo México prevé reactivar en 2026 cuatro plataformas arrendadas a Pemex. La señal: regreso paulatino de equipos y servicios offshore, si pagos y contratos se consolidan.
Como lo adelantamos en Industry & Energy Magazine, la actividad petrolera costa afuera esta por regresar, tras los pagos realizados por Pemex a algunos proveedores. Grupo México anticipó que este año podría reactivar cuatro plataformas petroleras arrendadas a Petróleos Mexicanos (Pemex), inactivas desde principios de 2025 por impagos de la estatal. El anuncio lo realizó Francisco Zinser, CEO de la división de infraestructura del conglomerado, durante una llamada con analistas por resultados; medios de negocios y del sector replicaron sus declaraciones, dando por hecho que las conversaciones con Pemex avanzan y que la vuelta a operación luce probable en 2026. Para el tablero offshore mexicano, es una señal de reactivación operativa en el corazón de la producción nacional: aguas someras.
¿Por qué esta noticia es importante?
Porque el ecosistema de contratistas y proveedores —desde logística marina hasta servicios de perforación, mantenimiento y reacondicionamiento— requiere certidumbre de flujo de trabajo para reactivar equipos y personal. La pausa de 2025 obligó a evaluar desinversiones; hoy, con expectativas más claras de pago por parte de Pemex y con una agenda de producción que privilegia pozos de rápido retorno, el péndulo empieza a moverse hacia la reactivación. Notas del sector y publicaciones especializadas apuntan en la misma dirección.
Operativamente, reactivar “cuatro plataformas” no es prender un switch. Implica inspecciones, integridad mecánica, tripulación, seguros, certificaciones y, sobre todo, contratos que amarren continuidad y pagos. Para Pemex, el valor está en recuperar capacidad de intervención —workovers, reparación menor, mantenimiento preventivo— que sostiene curvas de producción en campos maduros. Para Grupo México, la prioridad es monetizar activos ociosos con contratos rentables y horizonte suficiente para justificar el re-deployment de equipos y personal. El mensaje al mercado es de normalización gradual más que de expansión súbita.
El timing acompaña: 2026 arranca con señales de disciplina en oferta global (OPEP+ estable) y con un tipo de cambio que ha servido de ancla para costos en dólares. Si la Mezcla se mantiene en un corredor sin sobresaltos y la logística en el Golfo opera sin cierres prolongados por frentes fríos, la ventana para recuperar producción en aguas someras es favorable. La clave estará en ejecutar pagos, asegurar contratos y evitar nuevos atrasos que frenen la cadena.
De materializarse, la reactivación contribuiría a una meta gubernamental de sostener la producción total alrededor de 1.8 mbd en 2026, con énfasis en proyectos ancla y en la eficiencia del portafolio existente. Más plataformas operando significan más horas-hombre, más contratos de servicios y más cadena de proveeduría reactivada en Campeche, Tabasco y Veracruz. Lo que sigue es simple, pero no fácil: contratos firmes, cronograma realista y seguimiento a pagos para evitar otro frenón.





