Declaraciones en Washington reavivan dudas sobre el futuro del T-MEC, clave para el 83% de las exportaciones mexicanas.
Las recientes declaraciones desde Washington sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han elevado la incertidumbre para la economía mexicana, que depende en gran medida del comercio con su vecino del norte.
El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que simplemente mantener los términos del acuerdo firmado en 2019 no necesariamente responde al interés nacional de su país y que la administración debe mantener abiertas las opciones del presidente para renegociar cuando sea necesario.
Sus comentarios han alimentado la especulación de que el proceso de revisión del tratado podría tornarse más complejo de lo previsto.
Greer adelantó que se prevé sostener conversaciones por separado con México y Canadá, bajo el argumento de que la relación comercial con Canadá atraviesa un momento de mayor tensión. De concretarse un esquema de negociaciones bilaterales, el proceso podría fragmentar la dinámica trilateral que ha caracterizado al acuerdo.
Trump vuelve a meter ruido
A la par, el escenario se complica por las señales enviadas por el presidente Donald Trump en los últimos meses, hoy Bloomberg News, reportó que el mandatario ha preguntado en privado a sus asesores por qué no debería retirar a Estados Unidos del tratado que firmó durante su primer mandato.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que en las conversaciones telefónicas sostenidas con su homólogo estadounidense no se ha planteado una retirada del acuerdo. “No hay ningún mensaje en ese sentido”, afirmó.
¿Qué está en riesgo para México?
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, para México, el T-MEC es un pilar de su economía. El 83% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos, lo que convierte a ese mercado en el principal destino de los productos nacionales.
“Una eventual renegociación profunda o, en el extremo, una salida de Estados Unidos del acuerdo generaría un entorno de mayor incertidumbre jurídica y comercial”, advirtió.
Siller indicó, que si bien el comercio bilateral continuaría incluso sin tratado lo haría bajo reglas menos claras y con posibles aranceles adicionales, lo que afectaría particularmente a los sectores manufactureros orientados a la exportación.
Además, Estados Unidos ha reducido drásticamente sus compras desde China en años recientes, lo que ha fortalecido el papel de México dentro de las cadenas de suministro regionales. Una alteración en el T-MEC podría modificar ese equilibrio.
“El principal riesgo inmediato es la incertidumbre para la inversión. Un entorno comercial menos predecible podría frenar decisiones de inversión extranjera directa, especialmente en manufactura, energía e industrias vinculadas al nearshoring. La revisión del tratado, prevista en el propio acuerdo, se perfila así como un momento crítico para la estabilidad económica regional”, alertó Siller.








