Proveedores reclaman a Pemex una deuda cercana a 10 mil millones de pesos, sin canales de diálogo ni fechas de pago, provocando cierres de empresas y pérdida de empleos.
Empresas proveedoras de servicios a Petróleos Mexicanos (Pemex) denunciaron que, pese a los anuncios oficiales sobre el pago de adeudos, siguen sin lograr un solo canal formal de diálogo con la empresa para conocer fechas claras de liquidación. De acuerdo con el presidente del Clúster de Energía y Gran Industria del Sur de Tamaulipas (Cegistam), César Reyes Ramírez de Alba, la deuda pendiente asciende a cerca de 10 mil millones de pesos y afecta a más de 130 compañías, de las cuales 66 están ubicadas en el sur de Tamaulipas.
El dirigente empresarial subrayó que el problema no es únicamente la falta de pago, sino el cierre total de comunicación por parte de Pemex. No ha sido posible concretar reuniones ni siquiera con mandos intermedios para establecer un plan de pagos o una fecha compromiso mínima. En este contexto, varias empresas ya han tenido que cerrar y despedir personal, mientras otras sobreviven prestando servicios a distintos clientes, pero siguen dependiendo de los recursos que Pemex les debe para estabilizar su situación financiera.
Los datos disponibles en la Plataforma Nacional de Transparencia, actualizados hasta marzo del año pasado, refieren una deuda cercana a los 10 mil millones de pesos con proveedores, lo que confirma la magnitud del problema. Esta cifra se suma a otros diagnósticos recientes sobre la presión que representa la deuda con proveedores en el balance de la empresa, pues diversos análisis han advertido que el retraso en pagos impacta tanto la cadena de suministro como la capacidad operativa de Pemex, al limitar el capital de trabajo de contratistas y subcontratistas.
Reyes Ramírez de Alba insistió en que no puede haber “borrón y cuenta nueva” sobre servicios ya ejecutados y afirmó que seguirán presionando para que la petrolera reconozca y liquide los adeudos. A pesar de los esfuerzos del sector privado por buscar intermediación política, el líder empresarial señaló que no cuentan con un respaldo efectivo del gobierno estatal ni de legisladores federales, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad entre las empresas afectadas.
Mientras tanto, el sector privado en la región se mantiene a la expectativa de alguna señal de apertura por parte de Pemex que permita transformar la actual incertidumbre en un calendario de pagos verificable, condición clave para evitar más cierres de empresas y la pérdida adicional de empleos en una zona altamente dependiente de la actividad petrolera.








