El plan entre México y EUA eleva la probabilidad de que el gobierno mexicano implemente cuotas de exportación o pisos de precios para minerales estratégicos como plomo, zinc y cobre.
El nuevo plan de acción sobre minerales críticos entre México y Estados Unidos podría traducirse en medidas comerciales restrictivas, como cuotas de exportación o pisos de precios, en el corto plazo, advirtió un análisis de S&P Global Market Intelligence.
El análisis destaca que el acuerdo bilateral busca fortalecer las cadenas de suministro de Norteamérica y reducir la dependencia de Asia, particularmente de China. No obstante, el reordenamiento comercial implicaría mayores controles sobre el flujo de minerales estratégicos, lo que eleva la probabilidad de intervenciones regulatorias durante el próximo año.
A inicios de febrero, Estados Unidos y México informaron sobre el lanzamiento del primer plan de acción bilateral para coordinar sus políticas comerciales en materia de minerales críticos, considerados esenciales para la fabricación de productos tecnológicos.
Los llamados minerales críticos, como el aluminio, el litio y el zinc, son insumos esenciales para la producción de semiconductores, baterías de última generación y diversos productos tecnológicos considerados estratégicos por Washington tanto para la economía como para la seguridad nacional.
Tensiones con la política minera interna
El posible endurecimiento comercial contrasta con la política minera doméstica. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que no se otorgarán nuevas concesiones mineras ni se modificará la legislación de 2022, que endureció el marco regulatorio del sector.
“Esta postura podría limitar la expansión de la oferta y la atracción de nuevas inversiones, incluso cuando el acuerdo con Estados Unidos exige mayor capacidad de producción y procesamiento regional”, advierte S&P Global Market Intelligence.
La combinación de mayores restricciones comerciales y una política interna restrictiva genera incertidumbre sobre la capacidad de México para responder a la demanda estratégica sin afectar la competitividad del sector.
Riesgo regulatorio en el horizonte
Para S&P Global Market Intelligence, el éxito del plan dependerá del equilibrio entre integración regional y certidumbre regulatoria. Sin ajustes en la política interna o sin incentivos claros a la inversión, las medidas comerciales podrían encarecer operaciones o desincentivar nuevos proyectos.
En el corto plazo, el mercado seguirá atento a si el gobierno avanza hacia mecanismos formales de control comercial que reconfiguren el comercio de minerales críticos en Norteamérica y redefinan el papel de México en la cadena global de suministro.
Alta probabilidad de medidas restrictivas
De acuerdo con el análisis, existe una alta probabilidad de que México implemente mecanismos como pisos de precios o cuotas de exportación para minerales como plomo, zinc y cobre, con el objetivo de incentivar que su procesamiento se realice dentro de Norteamérica y no en mercados asiáticos como China o Corea del Sur.
El Ejecutivo mexicano cuenta con facultades para imponer cuotas por decreto, mientras que la implementación de pisos de precios requeriría aprobación legislativa. Estas herramientas modificarían las condiciones actuales del comercio exterior minero y podrían alterar flujos tradicionales de exportación.
Redireccionamiento forzado de comercio
Actualmente, una parte relevante de los concentrados de plomo, zinc y cobre se exporta hacia Asia. El plan bilateral apunta a que esos volúmenes permanezcan en la región para su transformación industrial, lo que implicaría ajustes en contratos, logística y relaciones comerciales consolidadas.
México es uno de los mayores productores mundiales de seis de los 60 minerales considerados críticos por Estados Unidos, entre ellos plata (27% de la producción global), espato flúor (22%), barita (8%), plomo (8%), zinc (8%) y cobre (3%), lo que refuerza su papel estratégico pero también lo coloca en el centro de una reconfiguración comercial.







