El 68% de empresas busca máxima madurez en IA este año, de acuerdo con el informe KPMG Global Tech Report 2026.
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una apuesta experimental. De acuerdo con el KPMG Global Tech Report 2026, las compañías en todo el mundo están integrando esta tecnología en sus flujos de trabajo y en sus ofertas principales, con el objetivo de ampliar inversiones y generar valor sostenido.
El estudio señala que 68% de las organizaciones aspira a alcanzar su nivel más alto de madurez en IA hacia finales de 2026, mientras que 74% ya reporta que sus casos de uso generan beneficios medibles como mayor eficiencia y reducción de riesgos.
“Las organizaciones están avanzando hacia un modelo en el que la tecnología se encuentra en el centro mismo de sus operaciones, impulsadas principalmente por inteligencia artificial”, afirmó Andrés Aldama, socio de Asesoría en Estrategias y Procesos de Transformación Tecnológica (CIO Advisory) de KPMG México.
Madurez tecnológica como ventaja competitiva
El informe muestra un salto significativo en expectativas: 50% de quienes lideran funciones tecnológicas espera alcanzar el nivel más alto de madurez tecnológica en 2026, frente al 11% que actualmente se encuentra en esa posición.
Las empresas de alto desempeño, aquellas con mayor madurez tecnológica y generación de valor, reportan un retorno de inversión (ROI) promedio de 4.5 veces, más del doble del promedio general. Además, organizaciones más pequeñas alcanzan un ROI de 3.6x, mientras que compañías enfocadas en transformación registran 3.2x.
El patrón de retorno también se ha diversificado: ya no existe un único punto óptimo de inversión, sino múltiples “zonas de retorno”, desde ganancias rápidas hasta valor acelerado a nivel empresarial conforme aumenta la integración tecnológica.
Agentes de IA y expansión a gran escala
La adopción de agentes de IA, sistemas digitales autónomos capaces de transformar operaciones y apoyar la toma de decisiones, se acelera: 88% de las empresas ya invierte en este tipo de soluciones.
Sin embargo, aunque siete de cada diez organizaciones generan valor con la IA, solo 24% afirma estar ampliando su aprovechamiento en múltiples casos de uso. Esto refleja que la transición hacia despliegues a gran escala aún enfrenta retos en medición, gobernanza y alineación estratégica.
El estudio subraya que los indicadores de desempeño deberán evolucionar más allá de métricas financieras tradicionales para capturar el impacto integral de la tecnología en productos, servicios y modelos de negocio.
Talento humano: pieza clave en la transformación
Pese al avance tecnológico, el componente humano sigue siendo central. Se prevé que 42% de la fuerza laboral tecnológica permanezca como talento humano permanente para 2027, apenas cinco puntos menos que en 2025.
En empresas de alto desempeño, la proporción será incluso mayor: 50% de su plantilla tecnológica seguirá siendo humana. No obstante, 53% de las organizaciones reconoce que aún no cuenta con el talento necesario para ejecutar su estrategia digital.
Además, 92% anticipa que la gestión de agentes de IA será una habilidad crítica en los próximos cinco años, lo que obliga a invertir en capacitación y en culturas organizacionales más adaptativas.
Alianzas y ecosistemas: el nuevo motor de crecimiento
El fortalecimiento de ecosistemas tecnológicos se perfila como prioridad: 90% de las empresas planea ampliar sus alianzas durante 2026. Estas asociaciones permiten acceso a experiencia especializada, innovación más ágil y mejores prácticas compartidas.
Casi un tercio de quienes lideran áreas tecnológicas prevé aumentar la inversión en centros de excelencia, fomentando equipos multifuncionales y experimentación controlada.
Riesgo calculado ante tecnologías emergentes
El informe también advierte que tecnologías como la computación cuántica y la superinteligencia artificial comienzan a figurar en la agenda estratégica. Un 78% considera necesario asumir mayores riesgos en innovación para mantener la relevancia organizacional.
KPMG Global Tech Report 2026 concluye que la madurez tecnológica será el principal diferenciador competitivo. Las empresas que equilibren ambición, disciplina y desarrollo humano estarán mejor posicionadas para convertir la disrupción en valor sostenible.








