Investigadora del Tec afirma que el Corredor Transístmico podría competir con Panamá si se consolida la infraestructura y el talento.
El avance del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec abre una posibilidad estratégica para el sur-sureste del país. De acuerdo con Cynthia Valeriano, investigadora del Tec de Monterrey, la rehabilitación y modernización de la línea ferroviaria, incluida su conexión con Guatemala, podría colocar a México en condiciones de competir logísticamente con el Canal de Panamá.
“En el momento en que terminen las obras de rehabilitación y modernización (…) México podría estar en condiciones de competir”, señaló la especialista en entrevista.
La investigadora explicó que el corredor no solo permitiría reducir costos de transporte de mercancías, especialmente las provenientes de mercados asiáticos, sino también agilizar el comercio entre continentes.
La clave está en la conectividad ferroviaria entre el Pacífico y el Golfo de México, que permitiría acortar tiempos de traslado y fortalecer la salida marítima hacia puertos norteamericanos.
El Corredor Transístmico o Interoceánico es una prioridad del gobierno federal mexicano para unir los océanos Pacífico y Atlántico a través del Istmo de Tehuantepec, el proyecto busca potenciar el desarrollo económico del sur-sureste, creando un hub logístico, industrial y comercial, que integre puertos, trenes y 10-14 polos de desarrollo, y se estima que estaría listo en junio de este año.
Valeriano subrayó que el crecimiento en el transporte de mercancías y personas en el tren transístmico muestra señales positivas, aunque el impacto pleno dependerá de la conclusión de las obras y de la articulación con infraestructura complementaria.
De acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, comentó que el sureste es la zona, la región, o era la zona menos conectada, tanto para pasajeros como para carga.
“Ahora, el Interoceánico no solamente es una conectividad entre Veracruz y Oaxaca, sino que permite la conectividad entre el Pacífico y el Atlántico, es una alternativa al canal de Panamá. Y en la medida en que vaya aumentando la carga, en esa medida todavía se va a ir incrementando la movilidad”, precisó la mandataria.
Parques industriales y retos estructurales
El proyecto contempla el desarrollo de un mapa de parques industriales vinculados al corredor ferroviario, con participación de recursos federales y estatales. En estos espacios se busca garantizar condiciones básicas como el abasto de agua y conectividad logística.
Sin embargo, la especialista advirtió que uno de los principales desafíos sigue siendo la generación de talento especializado.
“Desafortunadamente sigue estando débil en términos de generación del talento adecuado para poder ser aportado directamente a la industria. Resolver este punto, sería determinante para que el sur-sureste consolide un perfil industrial más allá de su tradicional vocación turística, de servicios o agropecuaria”, destacó la especialista.
Infraestructura como intervención estratégica
Históricamente, distintos gobiernos han intentado detonar el desarrollo del sureste mexicano. No obstante, Valeriano considera que la intervención actual tiene una escala distinta, particularmente por el énfasis en conectividad ferroviaria.
“Estas intervenciones me parecen las más importantes que pudieran ayudar a dar este salto”, indicó, al referirse a la infraestructura logística como un factor capaz de cambiar el rostro económico de la región.
La conexión directa con Centroamérica también podría ampliar el mercado y fortalecer la integración comercial regional.
De acuerdo con el gobierno federal, el proyecto busca mitigar el rezago histórico y la marginación en 79 municipios de Oaxaca y Veracruz, generando empleos directos e indirectos a través de los Polos de Desarrollo para el Bienestar.
Una apuesta de largo plazo
La especialista insistió en que el proyecto debe analizarse con atención, pues podría convertirse en una vía para equilibrar los niveles de desarrollo entre regiones del país.
Aunque el sur-sureste aún no alcanza la aportación económica del norte, centro u occidente, el impulso logístico podría atraer inversiones vinculadas al comercio y transporte, sectores que suelen detonar cadenas productivas adicionales.
El impacto final dependerá de la ejecución de las obras, la coordinación entre niveles de gobierno y la capacidad para formar capital humano que responda a las necesidades industriales.








