Pemex aclaró hoy que hay un solo un contrato de crudo con Cuba (0.1% producción) y una deuda de 1,400 MDD saldada progresivamente.
Petróleos Mexicanos (Pemex) transparentó su vinculación comercial con Cuba durante la mañanera del 4 de febrero de 2026, donde Víctor Rodríguez Padilla, director general, desglosó el único contrato vigente de venta de crudo, firmado en 2023. Este acuerdo, calificado como “normal” y equivalente a los mantenidos con más de 50 países, representa solo el 0.1% de la producción total de Pemex, un volumen marginal que no impacta la operación principal de la petrolera estatal, aunque los datos oficiales muestran que se trata de más del 1.35%.
Rodríguez enfatizó que Cuba no registra adeudos pendientes; opera bajo un crédito abierto con pagos progresivos. Sin embargo, desde 2023 hasta la fecha, la factura acumulada asciende a aproximadamente 1,400 millones de dólares, de los cuales 496 millones corresponden a 2024, primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum. La presidenta intervino para precisar que se trata de comercio formal, no ayuda humanitaria, subrayando “mucho más petróleo por contrato”.
Este esclarecimiento se enmarca en la estrategia energética impulsada por Andrés Manuel López Obrador y continuada bajo Sheinbaum de abandonar progresivamente las exportaciones de crudo para destinar la producción nacional para alimentar al Sistema Nacional de Refinación. Rodríguez mencionó en la conferencia de prensa que Pemex reducirá aún más sus ventas al exterior a partir de marzo de 2026, alineándose con el principio de que “el crudo producido en México sea para los mexicanos”. Esta política responde al Plan Estratégico 2025-2035 y el Programa 2026, que priorizan refinación doméstica, autosuficiencia en combustibles y reducción de importaciones, que fue presentado hoy.
Desde la perspectiva del sector energético, esta movida fortalece la seguridad energética interna, liberando volúmenes para refinerías como Dos Bocas y Tula, que ya procesan cerca de 600 mil barriles diarios combinados.
El contrato cubano, aunque longevo —conocido por “amistades caribeñas largas”—, queda relegado ante la reorientación exportadora y las amenazas de aranceles por parte de Estados Unidos.
En un contexto de estabilización productiva (1.6 MMbd en 2025) y capitalización financiera, Pemex demuestra gestión prudente de activos estratégicos, priorizando rentabilidad doméstica sobre flujos externos volátiles. La relación con Cuba persiste en términos comerciales estrictos, sin subsidios implícitos, lo que valida la sostenibilidad fiscal de Pemex en el mediano plazo.





