La ASF evidencia que Pemex paga facturas hasta 454 días después de autorizarlas, con retrasos generalizados en medicamentos, Dos Bocas y mantenimiento, en un contexto de deuda récord con proveedores.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF), en su tercer informe de fiscalización de la Cuenta Pública 2024, documenta que Petróleos Mexicanos tarda sistemáticamente en liquidar facturas ya autorizadas a sus proveedores, con plazos que llegan hasta 454 días después de emitir la autorización electrónica de pago. El hallazgo se centra en facturas que ya habían sido validadas en la llamada Bóveda de Documentos Electrónicos, es decir, no se trata de controversias administrativas, sino de deudas reconocidas cuyo pago se difiere por más de un año.
En el caso de la compra de medicamentos, la ASF revisó cuatro facturas por 937.7 millones de pesos. Los contratos establecían un plazo máximo de 20 días naturales a partir de la recepción y aceptación del CFDI; sin embargo, Pemex pagó con retrasos que oscilaron entre 2 y 302 días adicionales. Además, la auditoría identificó variaciones de hasta 16.46% entre lo cotizado y lo facturado porque los proveedores no cubrieron todas las localidades originalmente solicitadas, lo que muestra fallas tanto en la planeación de las adquisiciones como en el control contractual.
Un patrón similar se observa en los trabajos vinculados a la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco. En 125 contratos revisados por 28,814.63 millones de pesos, la ASF detectó que en 122 hubo retrasos de 1 a 454 días después de la autorización del CFDI. El órgano fiscalizador concluye que no existieron mecanismos de control para asegurar el pago oportuno y que las políticas de contratación no incluían reglas claras sobre convenios preparatorios ni sobre las áreas responsables de formalizar y ejecutar los contratos de obra.
En materia de mantenimiento de refinerías, la ASF señala un desfase estructural entre el momento en que la empresa reconoce la deuda y la fecha en que se efectúa el pago, atribuible a restricciones de liquidez y reprogramaciones internas. Ello derivó en erogaciones extemporáneas frente a los plazos pactados, lo que impacta la programación de paros, suministros de refacciones y continuidad operativa.
Estos hallazgos se insertan en un contexto de fuerte acumulación de pasivos con proveedores y contratistas: para finales de 2025, la deuda comercial de Pemex con su cadena de suministro superaba los 28 mil millones de dólares, un incremento de alrededor de 37% frente al año previo, según estimaciones de mercado. Organizaciones empresariales han documentado, además, adeudos específicos por cerca de 1,200 millones de dólares con compañías asociadas a esquemas de servicios especializados, lo que ha generado cierres de empresas, pérdida de empleos y mayores restricciones de crédito bancario para el ecosistema de servicios petroleros.










