Con DACGs 2025 y red saturada, el BESS para peak shaving se vuelve negocio: evita cargos por demanda, automatiza con IA y vende en parques industriales.
El almacenamiento en baterías (BESS) dejó de ser un “nice to have” para volverse una herramienta de supervivencia operativa en la industria. La razón no es solo tecnológica —baterías más baratas, inversores más robustos, más proveedores— sino regulatoria y, sobre todo, económica: desde 2025 se consolidó un marco de reglas para integrar almacenamiento al Sistema Eléctrico Nacional y tramitar permisos, lo que abrió la puerta a proyectos formales y financiables. En paralelo, la expansión industrial está chocando con una red que no crece al mismo ritmo, y eso está convirtiendo la gestión de demanda en un dolor cotidiano dentro de fábricas y parques industriales.
La oportunidad de negocio más inmediata —y con “mercado cautivo”— es clara: consultoría + ingeniería + instalación de baterías de ion-litio para peak shaving, es decir, recortar picos de demanda para que una planta no exceda su capacidad contratada y dispare su factura.
Por qué ahora: reglas + saturación + facturas que castigan el pico
En marzo de 2025 se publicaron las Disposiciones Administrativas de Carácter General para integrar sistemas de almacenamiento al SEN, donde se establece, entre otras cosas, que el almacenamiento puede equipararse a generación en ciertos esquemas y que, cuando exista posibilidad de inyección a red, se requieren permisos y reglas aplicables. Más tarde, en octubre de 2025, la Comisión Nacional de Energía emitió DACGs específicas sobre permisos de generación y almacenamiento, que entraron en vigor al día siguiente de su publicación, reforzando la certidumbre de tramitación y vigencias.
Esa certidumbre regulatoria se cruza con una realidad industrial: hay parques industriales creciendo más rápido que la infraestructura eléctrica. Por ejemplo, se ha reportado que hay más de 100 parques industriales en construcción y que garantizar su suministro requerirá gigawatts adicionales y redes más flexibles. Cuando la red está presionada, las empresas tienden a operar cerca del límite (o por arriba) de su demanda contratada… y ahí aparece el golpe financiero.
Porque en tarifas industriales como la GDMTH, la demanda contratada y la demanda máxima medida son parte central de la facturación: la demanda contratada la fija el usuario bajo ciertas reglas, y exceder lo contratado puede implicar cargos más altos y cobros de energía “excedente” bajo esquemas de respaldo/condiciones complementarias.
Traducción en piso de planta: el “pico” de 10–20 minutos en el que arrancan compresores, hornos, bombas, chillers y líneas al mismo tiempo puede costar muchísimo más que el consumo promedio del mes. Y cuando eso se repite, no es un accidente: es un patrón. Ahí es donde BESS gana.
El caso de uso que imprime dinero: peak shaving con software (IA/EMS)
Un BESS bien dimensionado se carga cuando conviene (horas valle, producción estable, menor demanda) y se descarga justo cuando la planta está por rebasar su “techo” contratado. El objetivo no es “vivir de la batería”, sino evitar el máximo que define tu factura y tu riesgo operativo.
La clave comercial para que esto sea un negocio enorme no es solo vender baterías. Es vender un resultado:
- Auditoría de demanda: analizar curvas de carga, rampas de arranque, estacionalidad y eventos de pico (arranques de turno, paros y reencendidos, ciclos térmicos).
- Modelo económico: estimar ahorro por reducción de demanda máxima y por evitar cargos asociados a excedentes; incluir degradación, garantías, O&M y reemplazos.
- Diseño técnico: potencia (kW) para “cortar el pico” y energía (kWh) para sostenerlo el tiempo necesario; integración con tableros, protecciones y medición.
- EMS con analítica/IA: aquí está la barrera competitiva. Un sistema de gestión (Energy Management System) que anticipe picos (por calendario, turnos, producción, clima) y despache automáticamente la batería antes de que el medidor marque el máximo.
- Interconexión y cumplimiento: documentación, criterios de calidad de energía, seguridad y cumplimiento de las disposiciones aplicables al tipo de proyecto.
- Operación continua: monitoreo remoto, mantenimiento predictivo, reportes de desempeño y verificación de ahorros.
Ese paquete completo se vende como “cirugía de factura eléctrica”: rápido de justificar y fácil de aprobar cuando el cliente ya está viendo sobrecostos por picos o cuando tiene restricciones para aumentar carga por saturación de red.
Dónde está el mercado cautivo: parques industriales del Norte y El Bajío
La pista es correcta: el mejor terreno comercial son los parques donde la red está apretada y la expansión industrial acelera la demanda. En esos clusters, muchas empresas enfrentan dos problemas al mismo tiempo: (1) no pueden crecer su demanda contratada tan rápido como quisieran o el proceso es lento; (2) mientras tanto, su operación ya está rebasando picos y pagando por ello. Reportes recientes describen que los parques están buscando alternativas para garantizar suministro y que la presión por electricidad confiable se volvió un factor crítico del nearshoring.
Ahí, BESS funciona como “puente”: no reemplaza a la red, pero compra tiempo, reduce picos, mejora continuidad (respaldo breve) y, en algunos casos, ayuda a estabilizar calidad de energía. Para el cliente, el argumento es simple: si no puedo aumentar mi capacidad mañana, al menos puedo operar sin castigos hoy.





