El Frente Frío 27 provocó apagones en Veracruz. CFE reconstruye torres caídas en Coatzacoalcos; se anticipan nuevos frentes y rachas intensas este mes. Lecciones de resiliencia.
Otra vez el clima puso a prueba a la red. El Frente Frío 27 dejó cortes de electricidad en municipios de Veracruz, con rachas de 95–110 km/h, caída de torres y daños en infraestructura de transmisión. La CFE reportó el restablecimiento del suministro en las horas posteriores, pero la reparación definitiva se programó para los próximos días, con trabajos en estructuras afectadas en el Puente Coatzacoalcos I. El episodio ocurre justo cuando los modelos pronostican la llegada de nuevos frentes fríos a lo largo de enero, con potencial de nortes y lluvias intensas en el Golfo.
Los impactos fueron concretos: derribo de tres estructuras de alta tensión el 30 de diciembre, afectaciones locales y trabajos de reconstrucción que continuarán hasta fines de mes. Aunque la CFE enfatizó que el servicio quedó restablecido, el caso vuelve a exhibir una vulnerabilidad conocida: la exposición de líneas y torres a eventos meteorológicos extremos que se intensifican en temporada invernal. Para usuarios domésticos y comercios, la pregunta es obvia: ¿puede repetirse? Sí, y por eso la discusión se desplaza de la contingencia a la resiliencia: blindaje físico, redes de respaldo y mejores protocolos de respuesta regional.
¿Por qué ocurre? Por vientos que superan la capacidad de diseño en secciones puntuales, por corrosión acelerada en zonas costeras y por la edad de ciertos tramos de transmisión. El mantenimiento correctivo atiende el síntoma; el preventivo y la modernización abordan la causa. La experiencia internacional sugiere medidas como reforzamiento de torres, modificación de cimentaciones, incremento de claro en vanos críticos, uso de conductores de baja flecha y, en algunos casos, re-enrutamiento para reducir la exposición a vientos canalizados por accidentes geográficos (ríos, puentes, cañadas).
¿Qué se puede hacer ya en 2026? Primero, inventariar tramos críticos en la franja costera del Golfo y priorizar refuerzos antes del pico de nortes y ciclones. Segundo, acelerar reposición de estructuras dañadas y estandarizar diseños de mayor resistencia. Tercero, mejorar la coordinación con Protección Civil para activar alertas tempranas y aislar secciones a riesgo de colapso. Cuarto, instruir planes de continuidad para clientes sensibles (hospitales, agua, industria) con microrredes, autogeneración y almacenamiento. Con frente frío 29 en puerta, la ventana para actuar es de días, no meses.
La buena noticia: los apagones no fueron masivos y el restablecimiento fue relativamente rápido. La mala: la recurrencia de eventos extremos hace que cada incidente sea un ensayo general del siguiente. Si 2026 será un año de carga creciente por nearshoring y calor estacional severo, la apuesta por resiliencia ya no es opcional: es la diferencia entre apagar incendios y evitarlos.








