Empra advierte que Pemex seguirá presionando las finanzas públicas en 2026, mientras una relación más tensa con EE.UU. condiciona la revisión del T-MEC y la política energética mexicana.
De cara a 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) seguirá siendo uno de los principales focos de riesgo para las finanzas públicas, de acuerdo con un análisis de Emerging Markets Political Risk Analysis (Empra). La consultora subraya que la combinación de subinversión crónica, escasa participación privada y prioridades políticas cambiantes ha debilitado la capacidad operativa de la petrolera estatal, con impactos directos sobre los ingresos fiscales, los balances externos y la confianza en el ecosistema energético mexicano.
Empra destaca que, pese a los cuantiosos apoyos fiscales recibidos en los últimos años, Pemex carece de un plan creíble para estabilizar su producción de crudo, contener las pérdidas estructurales del negocio de refinación o fortalecer su gobierno corporativo y la rendición de cuentas. Lejos de ser un ancla de estabilidad, la empresa se ha convertido en un pasivo contingente creciente para el Estado mexicano.
En el plano operativo, el objetivo de autosuficiencia energética promovido por la administración anterior se mantiene lejano. México continúa importando alrededor de 46% de los combustibles que consume y depende de Estados Unidos para aproximadamente 70% de su demanda de gas natural, al tiempo que los niveles de producción petrolera se acercan a un umbral crítico. Sobre esa base, Empra recuerda que la deuda financiera total de Pemex ronda los 100.3 mil millones de dólares, cifra que presiona las finanzas públicas y la calificación soberana.
El análisis también sitúa estos riesgos en un contexto geopolítico más complejo. Las relaciones entre México y Estados Unidos atraviesan una fase más adversa y volátil, marcada no sólo por las diferencias ideológicas entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump, sino por un reajuste más amplio de la proyección de poder de Washington en el hemisferio occidental.
Empra anticipa que este realineamiento impactará directamente la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) en julio de 2026. La firma advierte que la revisión podría utilizarse como instrumento de presión, vinculando acceso a mercado, estabilidad arancelaria y manejo de disputas con la alineación de México a las prioridades regionales de Estados Unidos, particularmente en materia de seguridad, migración y política energética. En ese escenario, la fragilidad financiera y operativa de Pemex se convierte en un elemento clave dentro del cálculo de riesgo país y de la negociación comercial con el principal socio de México.








