Hacienda anticipa que la deuda de Pemex cayó 10 mil mdd en 2025, acumulando 23 mil mdd menos desde 2018 y alcanzando su nivel más bajo desde 2014.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, adelantó que la deuda de Petróleos Mexicanos cerró 2025 con una reducción relevante en términos nominales. De acuerdo con su presentación del informe de finanzas públicas del cuarto trimestre, la empresa productiva del Estado habría disminuido su deuda financiera en 10 mil millones de dólares durante el año, acumulando una baja de 23 mil millones de dólares respecto del nivel observado en 2018. Con este ajuste, la deuda total de Pemex alcanzaría su nivel más bajo desde 2014, año a partir del cual se habían encadenado revisiones negativas por parte de las agencias calificadoras.
Amador Zamora subrayó que este cambio en la trayectoria del endeudamiento se tradujo, según Hacienda, en mejoras a la calificación crediticia de Pemex por primera vez en aproximadamente 12 años, tras un periodo caracterizado por rebajas recurrentes y perspectiva negativa. Hasta el tercer trimestre de 2025, los reportes financieros indicaban una deuda financiera total cercana a los 100 mil millones de dólares, por lo que la cifra final de cierre de año se actualizará oficialmente a finales de febrero, cuando se publiquen los estados financieros auditados de la petrolera.
El funcionario explicó que a lo largo de 2025 el gobierno federal enfocó parte de su estrategia fiscal en mejorar el perfil financiero de Pemex, a través de apoyos presupuestarios y esquemas de refinanciamiento diseñados para suavizar el calendario de vencimientos y reducir el costo promedio de la deuda. En este contexto, se otorgó a la petrolera una línea presupuestaria por 131 mil millones de pesos, la cual —según Hacienda— no habría implicado un deterioro adicional del balance público amplio, al estar contemplada dentro de los Requerimientos Financieros del Sector Público aprobados en la ley de ingresos.
El desempeño de la deuda de Pemex se inserta en un entorno más amplio de atención a los indicadores de riesgo soberano, dado que la empresa sigue siendo uno de los principales pasivos contingentes del Estado mexicano. La reducción nominal del endeudamiento se suma a otras medidas orientadas a mejorar su perfil financiero, como la gestión activa de pasivos, el uso de apoyo presupuestario para amortizar obligaciones de corto plazo y los esfuerzos por mantener acceso a mercados de capital, en coordinación con la política fiscal federal y el nuevo marco legal de empresa pública del Estado que entró en vigor en 2025.








